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El cartagenero Erik Hoffman, ya está con su familia en la Heroica

Después de vivir una temporada con altos y bajos en los Estados Unidos por la pandemia, ya está en Cartagena Erik Hoffman, quien quiere ver nacer a su bebé.

JORGE BARVA/ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

13 de agosto de 2020 10:03 PM

Con un nudo en la garganta y sin saber por qué, Erik Hoffman comienza a tararear una tonada del Grupo Niche, canción de salsa que sonaba su mamá cuando él era pequeño, que dice: “... A lo lejos se ve mi pueblo natal. No veo la santa hora de estar allá. Se vienen a mi mente bellos recuerdos...”, sus lágrimas se deslizan en su rostro, en un sentimiento que se contrasta con la alegría de ver, de nuevo a su esposa y bebé que viene en camino y la añoranza de su entrañable Cartagena de su alma.

Después de ires y venires, sin saber cuándo iba a volver al país, llegó la respuesta por parte del Consulado Colombiano, quien le autorizó su regreso a casa, para reunirse con sus seres amados, con su familia, pues a sus 22 años, ya tiene su propio hogar, su esposa e hija que viene en camino.

El lunes pasado, 10 de agosto, voló desde el aeropuerto Internacional de Miami rumbo a Bogotá, después de 4 intentos y trámites burocráticos, por fin tenía asegurada una silla en vuelo comercial con fines humanitarios, el viaje duró alrededor de 3 horas y media.

“Yo estaba dispuesto a lo que sea por volver a mi mujer y ver nacer a mi hija, tanto que si no me daban el cupo en el vuelo humanitario, desde Estados Unidos, me iba por Ecuador, porque había visto ya, varios colombianos que se han ido por esa ruta” comentó Erik Hoffman, de 22 años.

A este joven del Caribe colombiano el frío de la capital lo golpeó una vez aterrizó en la “nevera” como le dicen a Bogotá, buscó abrigarse en sus recuerdos y en un carro que lo transportaría hacía la Heroica.

Sin dudarlo, y en una negociación rápida por 500 mil pesos, se montó en carro Duster junto a otro costeño, quien iba para Barranquilla, respectivamente. Luego de 22 horas de viaje y casi can la rayera, entre las piernas y espalda desaparecida; pero con único aliciente que pronto iba estar en brazos de su amada y futuro retoño, fueron en total 1.189 kilómetros recorridos.

Antes de llegar a Cartagena, hicieron una parada técnica en el pueblo de Lomita Arena, allí se empacó como dice Erik, dos arepas con huevo, una carimañola y un pocillo de café con leche. Después de recargar baterías siguió su camino hasta la capital de Bolívar, su corazón palpitaba con más fuerza, sentía que se iba a salir del pecho.

“Dios mío cuando sentí esa arepa de huevo en mi boca ya sabía que estaba en mi tierra quería estar ya en Cartagena p, pero tocaba recargar energías, porque faltaba el último trayecto del viaje” sostuvo Erik Samuel.

La canción icónica del grupo Niche sigue tarareándose en la cabeza de Erik, aunque a él le encanta la champeta y el regueton, aún no entiende porque esa tonada está en su cabeza “...Ya vamos llegando, me estoy acercando, no puedo evitar que los ojos, se me agüen...”

Por fin llegó a su destino final después de estar 210 días fuera de casa; el conductor, Juan Pablo Puentes, giró por la variante de la Vía al Mar que conecta con la carretera de la Cordialidad para entrar a Cartagena de Indias por los barrios Las Palmeras y Villa Rosita.

Erik Samuel no podía creer lo que está viendo sus ojos, estaba en la realidad absoluta, frente a su calurosa Heroica, unos minutos más tarde, los cuales se hicieron eternos, llegó a Portales De San Fernando, donde esta su diva en gravidez, no tuvo tiempo bajar las maletas del carro, salió corriendo como alma que se lleva el diablo, subió al segundo piso, de la torre 10 de dicho complejo residencial.

“No lo podía creer, ya estaba en Cartagena, quería estar en mi casa, la ansiedad me estaba ganando me estaba jugando una mala pasada, estaba sudando, ya no sabía que hacer, 50 mil recuerdos por segundo” dijo Erik.

Allí se fundió en un abrazo y de rodillas a su mujer e hija, aunque no ha nacido la barriga de Gina Martínez, se movía como una montaña rusa, Kaila Sofía sabía que su padre había llegado después de 7 meses de ausencia.

“No lo podía creer, que mi negro hermoso estuviera a nuestro lado, me fui en llanto estaba temblando, tanto tiempo sin verlo, la bebé comenzó a moverse de un lado para el otro, estamos feliz de nuevo, juntos como debe ser”, dijo Gina; quien estudia Comunicación Social; en la universidad Jorge Tadeo Lozano, Seccional del Caribe.

Erik Samuel Hoffman Martínez es uno de los 33.000 colombianos que han llegado del exterior en aproximadamente 200 vuelos comerciales con fines humanitarios quienes quieren llegar de nuevo al país, volver a casa, volver a Colombia; volver a su pueblo natal como canta el Grupo Niche, en la voz de Charlie Cardona.

“ ....Ya vamos llegando, me estoy acercando, no puedo evitar que los ojos, se me agüen...”

“Yo salí rumbo a Estados Unidos a responder por mi hija y mi mujer a trabajar, aquí no habían oportunidad de la laborales para jóvenes como yo, y me topé con esta pandemia como el COVID-19, que le ha truncado el futuro a más de uno, pero gracias a Dios, ya estoy aquí de nuevo, estoy en mi hogar, en mi pueblo natal”, puntualizó Erik Hoffman, entre lágrimas de felicidad.

En un mes y una semana Kayla Sofía Hoffman Martínez llegará a este mundo, al pueblo natal de su padre y madre, Cartagena de Indias y seguramente, él le contará la travesía y odisea que vivió para estar junto a su lado y verla nacer.