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En la guerra del Congo el cuerpo de la mujer se usa como arma

Así lo aseguró la periodista congoleña Caddy Adzuba en su paso por Madrid, donde participó esta semana en un diálogo sobre el periodismo en África.

EFE

30 de marzo de 2019 06:37 AM

Los medios de comunicación “destrozan” la realidad y ofrecen una visión sesgada del Congo, cuya guerra se califica como “conflicto étnico” y las violaciones como “machismo”, sin entender que la mujer se usa como arma de guerra, critica la periodista congoleña Caddy Adzuba.

Este es uno de los mensajes que Adzuba dejó a su paso por Madrid, donde participó esta semana en un diálogo sobre el periodismo en África, junto a la corresponsal española en ese continente Gemma Parellada, quien apuntó que en los medios extranjeros “solo existen héroes y villanos, Mandelas o Pistorius”.

Adzuba lleva diez años defendiendo un “periodismo de paz” desde Radio Okapi, una iniciativa de Naciones Unidas que pretende ser un puente entre el pueblo y las autoridades para crear sinergias de mujeres en todas las comunidades del país.

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La desinformación sobre su país, asegura, lleva a Occidente a calificar la guerra del Congo como “conflicto étnico” o las violaciones en el país como “machismo”, sin entender que el cuerpo de la mujer se utiliza como arma de guerra.

“Cuando se viola a una mujer se destruye la economía y la fuente de una familia”, explica la periodista, que también describe cómo se mutila la vagina de la mujer con granadas, cuchillos o botellas llenas de agua ardiendo.

En este sentido, Parellada apunta que “el analfabetismo sobre África es mayor que el analfabetismo en África” y que se debe otorgar un mayor respeto a los periodistas autóctonos, ya que las voces locales “son los verdaderos expertos”.

Sobre la lucha de las mujeres en su país, subraya Adzuba: “El combate es por llegar a las estructuras de poder y a los puestos de decisión. Los hombres no consiguen darnos la paz, estoy aquí para que una mujer sea presidenta del Congo”.

Así, critica que los hombres del país hayan creado las reglas y la justicia está controlada por aquellos que eran criminales y siguen siéndolo porque no han sido juzgados.

La participación de la mujer es del 3 % en instancias de toma de decisión, pero no se trata de “mujeres dinámicas y líderes si no que son la prima o la hermana de los gobernantes”.

Adzuba también cuestiona cómo se aborda en los medios occidentales el conflicto del coltán, que denomina “el mineral de la sangre” y que se utiliza para la fabricación de tecnología como el teléfono móvil.

Aunque la congoleña señala que no “se puede culpar a la persona que no conoce el conflicto”, pide a la sociedad civil que prime el consumo responsable y se pregunte si “con su actuación contribuye a financiar una guerra”.

Recuerda que hasta 2010 las multinacionales se aprovechaban de los recursos minerales del Congo y asegura no entender “qué falla” al preguntarse “¿cómo puedo andar sobre el oro y no tener nada para comer?”.

A su juicio, el desconocimiento por parte de la población occidental del conflicto del Congo es una de las consecuencias de que los medios de comunicación “sigan sus propios intereses” y cubran los acontecimientos del país desde la capital y “sin conocer el terreno”.

Tanto Adzuba como Parellada abogan por el periodismo de paz y destacan que “con un bolígrafo podemos cambiar el mundo y escribir nuestra historia”.