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Hallada fenilbutazona en cadáveres de caballos enviadas a Francia

AFP

14 de febrero de 2013 04:27 PM

Las autoridades británicas detectaron el miércoles un antiinflamatorio potencialmente dañino para la salud humana en cadáveres de caballo enviadas a Francia, en una nueva fase del escándalo sobre sustitución fraudulenta de carne vacuna por carne equina que llegó a Alemania. 
La agencia de seguridad alimentaria (FSA) analizó 206 cadáveres de caballo en mataderos británicos desde el 30 de enero, en ocho de las cuales halló rastros de fenilbutazona. 
Seis fueron enviadas a Francia y pueden haber entrado en la cadena alimenticia”, declaró la FSA, duplicando la cifra anunciada previamente en el parlamento por el secretario de Estado de Agricultura, David Heath. 
Los dos ccadáveres restantes no salieron del matadero y fueron destruidas conforme a la legislación europea, precisó en un comunicado. 
Heath explicó por su parte a los diputados que la FSA estaba trabajando con las autoridades francesas para tratar de seguir la pista de la carne de caballo. 
La fenilbutazona, un medicamente comúnmente utilizado en equinos pero con un uso limitado en humanos debido a posibles efectos adversos para la salud, está prohibido en la cadena alimentaria por la Unión Europea (UE). 
Sin embargo, el ministerio de Sanidad británico minimizó los riesgos para los humanos de este medicamento, que se receta también a adultos con formas severas de artritis o ataques agudos de gota, estimando que los efectos secundarios severos eran “raros”. 
A los niveles de fenilbutazona que se han encontrado, una persona tendría que comer entre 500 y 600 hamburguesas diarias elaboradas con 100% de carne de caballo para acercarse al consumo de una dosis humana”, declaró la máxima responsable de cuestiones médicas en el ministerio, Sally Davies. 
Esta precisó, además, que es una sustancia que el cuerpo humano elimina rápidamente. 
En su comparecencia ante el parlamento, el secretario de Estado de Agricultura aseguró por otra parte que no se encontró el medicamento en productos comercializados por el grupo Findus, en cuyos platos preparados supuestamente con carne de vacuno se detectó hasta un 100% de carne de caballo. 
El aspecto sanitario dio una nueva dimensión al escándalo que obligó a retirar en los últimos días de la venta en un número creciente de países europeos millones de hamburguesas, lasañas y otros platos preparados. 
La crisis llegó también a Alemania, donde se informó por primera vez del hallazgo de carne de caballo en un lote de lasañas congeladas vendidas por una importante cadena de supermercado que fueron retiradas de la venta. 
El grupo Real, que tiene más de 300 locales, reconoció en un comunicado que los análisis que encargó de un lote de lasañas baratas de su marca blanca “Tip” revelaron el miércoles la presencia de carne equina en lugar de carne vacuna, pero descartó cualquier riesgo para la salud de los consumidores”. 
Otras grandes cadenas de alimentación alemanas, como el gigante Edeka, están analizando sus productos. 
La UE recomendó la noche del miércoles a sus miembros llevar a cabo pruebas de ADN en los platos preparados con carne y se comprometió a encontrar al responsable de lo que el comisario europeo de Salud y Consumo calificó de “fraude” de etiquetado, y no de problema de salud pública. 
Además de las pruebas de ADN, los Estados también deberán llevar a cabo análisis para detectar eventuales trazas de fenilbutazona. 
El escándalo, que comenzó en enero en el Reino Unido, donde la carne equina es culturalmente considerada tabú, se internacionalizó la semana pasada con el descubrimiento en Inglaterra de lasañas de la marca sueca Findus fabricadas por la empresa francesa Comigel con carne supuestamente rumana que transitó por Holanda y Chipre antes de llegar a un proveedor galo.

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