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Jefe del Ejército de Birmania justifica el golpe por fraude electoral

La junta militar de Birmania (Myanmar) impuso este lunes la ley marcial en varias ciudades en respuesta a las manifestaciones por tercer día consecutivo en contra del golpe de Estado.

EFE

08 de febrero de 2021 10:37 AM

El jefe del Ejercito de Birmania, Min Aung Hlaing, justificó este lunes el golpe de Estado que dio el pasado 1 de febrero por el fraude electoral que fue cometido supuestamente en los comicios del pasado noviembre y que, según dijo, lo hizo “inevitable”.

En su mensaje en la televisión pública MRTV, el general golpista aseguró que, aunque “los anteriores comicios de 2010 y 2015 fueron justos y libres”, los del año pasado “estuvieron repletos de irregularidades” y afirmó que una prueba de ello fue la alta participación registrada a pesar de la pandemia.

El Ejercito birmano se hizo con el poder la semana pasada tras arrestar a parte del Gobierno electo, entre los que se incluye la líder y premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi, cuyo partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND), arrasó en los comicios de noviembre y consiguió revalidar su mandato.

El jefe del Ejército, que se dirigió por primera vez al país tras el levantamiento, pidió a todos ciudadanos que permanezcan “unidos como país” y que se fijen “en los hechos y no en las emociones”.

El discurso llega en medio de la condena internacional y protestas masivas en todo el país contra el levantamiento militar.

Tras una tercera jornada de manifestaciones y una huelga general que ha paralizado Birmania las autoridades impusieron este lunes la ley marcial en varias ciudades.

En su discurso, el militar de 64 años, que cifró en más de 200 las denuncias de fraude, prometió investigar las supuestas irregularidades, además de manejar la pandemia de la covid y restaurar el crecimiento económico.

“Mientras salvamos el país durante un tiempo, no cambiaremos ninguna política exterior, administrativa o económica. Seguiremos como antes”, apuntó.

El veterano militar se refirió además a la situación de la minoría musulmana rohinyá, sin mencionarlos, y dijo que estaba trabajado con las autoridades de Bangladesh para que fueran repatriados “lo antes posible”.

“Continuaremos los preparativos desde nuestra posición sobre los desplazados en Bangladesh de acuerdo con los acuerdos bilaterales”, dijo en relación a la minoría étnica que no es reconocida por Birmania y lleva sometida desde hace décadas a todo tipo de discriminaciones.

Tras un operativo de reprensión militar lanzado en agosto de 2017, en el nororiental estado de Rakáin, más de 725.000 rohinyas huyeron a la vecina Bangladesh.

Los militares, que gobernaron el país con puño de hierro de 1962 a 2011, diseñaron una “democracia disciplinada” hace una década sin haber renunciado del todo al poder, ya que pesar de celebrarse elecciones democráticas, el Ejército contaba con el 25 % de los escaños del Parlamento y los influyentes ministerios del Interior, Fronteras y Defensa

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