Niño mexicano que sobrevivió al H1N1 pasó en un año de la gloria a la burla

22 de abril de 2010 12:01 AM

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A sus seis años Edgar Hernández tiene una estatua con su nombre y el antecedente de haber sido presentado, en su momento, como primer caso de un sobreviviente del H1N1 en México al desatarse la epidemia que atemorizó el mundo, aunque ahora soporta burlas de sus vecinos. Hernández, conocido en ese momento como “el niño cero” o el “el niño milagro”, ve que la fama que ganó y que significó algo de progreso para La Gloria se ha tornado en burlas en la escuela y su familia se queja de los rumores de los vecinos, que ahora dudan de que haya estado enfermo. “Ya todos me conocen, hasta los que no sabían nada de mí. Pero en la escuela también me hacen burla, me dicen 'el niño enfermo'“, dice Edgar. La cara de La Gloria, con humildes viviendas en calles polvorientas y donde la actividad económica es nula, cambió este año: el camino principal, que era una brecha difícil de recorrer, luce recién pavimentado. El poblado de 3.000 habitantes, 280 km al este de Ciudad de México, apareció en el mapa mundial a fines de abril de 2009 cuando se desató una alerta sanitaria por la aparición de un nuevo virus de influenza humana en México, provocando neumonías atípicas y la muerte. Desde la declaración de la alerta sanitaria, el 23 de abril de 2009, México contabiliza más de 72.000 contagios con H1N1, de los cuales 1.200 murieron. En el mundo suman 16.900 las muertes. “Sí han pasado cosas buenas, nos pusieron la carretera, en casas que eran de piso de tierra ya les pusieron firme, a 250 personas les dan dinero del (programa social federal) oportunidades, ya tenemos dos doctores y medicinas para el pueblo”, dice María del Carmen Hernández, madre de Edgar, al resumir el año transcurrido. La mujer, de figura menuda, carácter tímido y que a sus 35 años apenas acaba de terminar la primaria, ya está acostumbrada a tratar con la prensa, médicos, investigadores, políticos y curiosos de todas partes del mundo que querían conocer a Edgar, principalmente en los meses posteriores a la alerta sanitaria. Edgar, que grita y brinca pero que enmudece de vergüenza ante una cámara, insiste: “En la escuela se burlan de mí, me dicen que el gobernador es mi tío, que me da dinero. Sólo las niñas me hablan”. El gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, en ocasiones se lleva a Edgar para que lo acompañe en eventos públicos. Fue el mandatario quien mandó a hacer la estatua del niño ahora colocada en la plaza pública La Gloria. “La gente del pueblo habla mucho, dicen que el gobernador nos da dinero, que nos dio casas en Veracruz y en Xalapa. Pero no es cierto, a veces nos manda algo de dinero, pero no nos mantiene. Hoy mi esposo se fue a trabajar desde la madrugada al campo para mantenernos, le van a pagar 100 pesos”, unos ocho dólares, dice María del Carmen Hernández. La mujer rompe en llanto, reconoce que la vida en La Gloria se ha convertido en un infierno por las habladurías de los vecinos y que incluso han pensado en irse. “Pero le digo a mi esposo que no, que aquí hemos hecho esta casita. Ya no salgo a la calle, nos juzgan, nos tratan de lo peor, dicen que no hubo esa enfermedad, que todo fue mentira, que yo inventé que mi niño estaba enfermo. Pero no me importa, mi niño está bien y eso es lo importante”, añade. En la calle, María Zenaida Mora, una vecina, confirma la existencia de rumores y burlas sobre Edgar y su familia. “Sí estuvo enfermo, no es justo que se burlen de ella. La mayoría del pueblo está saliendo beneficiado por la ayuda del gobierno y fue a raíz del niño que llegó la ayuda, antes estábamos muy olvidados”, comenta.

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