Papa reta al mundo a limpiar su suciedad

19 de junio de 2015 12:05 AM

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Con el lirismo de un poeta, la precisión de un químico y la fuerza moral de un pontífice, Francisco replanteó el jueves en términos éticos la relación que la humanidad debe tener con la naturaleza, con la esperanza de propiciar que el mundo, sucio y en calentamiento, sanee sus actividades "antes de que sea demasiado tarde".

Con su encíclica sobre el cambio climático "Laudato Si", que había suscitado gran expectativa, el papa presentó un extraordinario enfoque sobre un problema ambiental a menudo encasillado en el lenguaje árido de la ciencia.

El documento de enseñanzas de Francisco es una crítica melódica aunque radical que describe una sociedad materialista y despilfarradora que está lastimando al planeta y perjudicando a los más pobres.

Francisco desafía al mundo a que detenga la contaminación, recicle, comparta los vehículos privados y no use aire acondicionado, y convierte sus propuestas en un imperativo moral.

"La explotación del planeta ya ha rebasado los límites aceptables y aún no hemos resuelto el problema de la pobreza", escribió.

La encíclica se da a conocer en momentos en que el mundo se acerca al momento crucial de las negociaciones internacionales sobre el cambio climático que comenzarán a finales de año en París.

"Este es un momento fundamental en la historia del mundo porque el papa es ahora la principal voz global sobre el cambio climático", dijo el prominente historiador de la Universidad Rice, Douglas Brinkley, quien ha escrito sobre temas eclesiásticos y ecológicos. "El papa imprime una influencia extraordinaria... a la protección de los recursos naturales".

Francisco expresó confianza en que su documento propicie un cambio total de pensamiento y sentir tanto en los civiles como en los líderes políticos que asistan a las reuniones sobre cambio climático en París, y los exhortó a escuchar "el lamento de la Tierra y el lamento de los pobres".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que convirtió el cambio climático en su máxima prioridad desde que asumió el mando del organismo mundial hace ocho años y medio, agradeció al papa "por adoptar una posición muy firme sobre la necesidad de emprender una acción global urgente".

En cierta forma, la encíclica y sus oraciones sirven de invocación a las conversaciones sobre el clima.

"Mientras nos preparamos para las negociaciones sobre el clima global que tendrán lugar en diciembre en París, confío en que todos los gobernantes del mundo _y todos los hijos de Dios_ reflexionen sobre el llamado del papa Francisco a que nos unamos en el cuidado de nuestro hogar común", declaró el presidente Barack Obama en un comunicado emitido el jueves.

Datos científicos difundidos el jueves respaldaron las preocupaciones de Francisco. La Administración Nacional para los Océanos y la Atmósfera de Estados Unidos dio a conocer que el mes pasado fue el mayo más caliente en el mundo en 136 años de registros. La agencia calculó además que los primeros cinco meses de 2015 conforman, por mucho, el año más caliente que se tiene documentado, con efectos sumamente reales: en India han muerto unas 2.200 personas a causa de la ola de calor.

Aunque la encíclica suscitó elogios de líderes eclesiásticos, científicos y políticos, algunos católicos de tendencia política conservadora criticaron el análisis económico del documento y algunos políticos republicanos dijeron que la religión no tenía cabida en la política relacionada con el clima.

Algunos miembros de la industria de los combustibles fósiles aprovecharon las palabras de Francisco sobre los pobres y afirmaron que la forma de pensar del pontífice perjudicará y no ayudará a los desfavorecidos.

"No, que me disculpen, ese es un asunto político", dijo el representante republicano Rob Bishop, presidente de la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes federal. "La mayoría de las personas tienen una opinión sobre el problema, así que cualquier discurso más sobre el tema no agrega nada".

Los científicos que por más de 50 años han puesto sobre la mesa los peligros del calentamiento global afirman que la encíclica podría romper la inercia que ha caracterizado las negociaciones del clima. Con su información y modelos informáticos, los científicos han apelado a la lógica, mientras que el papa busca tocar el espíritu.

"Es exactamente lo que necesitamos", dijo la climatóloga del Tecnológico de Texas, Katharine Hayhoe, que como cristiana evangélica ha dado conferencias sobre la fe y el calentamiento global. "Necesitamos líderes que hablen de los valores, que conecten los valores y el cambio climático".

El científico alemán John Schellnhuber, al que se atribuye el diseño del objetivo adoptado a nivel internacional de impedir que la temperatura suba otro grado Celsius (dos grados Fahrenheit), dijo que el pontífice aprovecha dos "grandes fuerzas en el mundo".

"Si la fe y la razón trabajan conjuntamente, podemos superar esta crisis", declaró Schellnhuber.

En el centro del argumento teológico de Francisco está el concepto de "ecología integral", que concede al ambiente un papel más preponderante en las enseñanzas católicas sociales a largo plazo al vincular la destrucción de la naturaleza con las injusticias como el hambre, la pobreza, la desigualdad y la violación a la dignidad humana.

El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, dijo que Francisco no está ordenando con su encíclica a los políticos ni los empresarios lo que tienen que hacer.

"Eso no aparece en el documento. Lo que el pontífice dice es que `aquí está el marco moral de referencia. Me gustaría que todos trabajen juntos en el asunto para que podamos reunirnos individualmente y decir lo que podemos hacer"', afirmó Wuerl.

La encíclica abarca una amplia gama de aspectos relacionados con el ambiente, como los residuos, las extinciones, los organismos modificados genéticamente y la falta de agua limpia.

Al dirigirse "a todas las personas vivientes en este planeta", Francisco hizo un llamado a una audaz revolución cultural para corregir lo que describió como un sistema económico "estructuralmente perverso" en el que los ricos explotan a los pobres.

El papa concluye la encíclica con "una oración por nuestra Tierra", en la que suplica a Dios: "Sana nuestras vidas para que podamos proteger al mundo y no depredarlo, para que podamos sembrar la belleza, no contaminación ni destrucción. Toca los corazones de aquellos que solo buscan ganancias a expensas de los pobres y la Tierra".

Las palabras del pontífice hicieron llorar a Deke Arndt, el principal científico federal estadounidense sobre el clima.

"Hay ciertas cosas que la ciencia jamás podrá decir con tanta belleza", manifestó. "Creo que habla en todo el espectro de las experiencias humanas... La encíclica habla al alma y a la parte interna de nosotros".

Ninguna encíclica jamás había atraído tanta atención popular de manera sostenida. El tema hashtag (hash)LaudatoSi se convirtió en tendencia en Twitter el jueves.

Haciendo referencia a la deforestación de la Amazonia, el derretimiento de los glaciares árticos y las muertes de los arrecifes de coral, Francisco refutó a quienes ponen en duda el cambio climático, a los que describió como "obstruccionistas" que "parecen más preocupados por disfrazar los problemas u ocultar los síntomas".

Y culpó a los políticos por escuchar más a los intereses de la industria petrolera que a las escrituras, el sentido común y el lamento de los pobres.

"La Tierra, nuestra casa, ha comenzado a parecer cada vez más una inmensa pila de inmundicia", escribió.

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