Atentado infame

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A las 9:30 de la mañana de ayer, un demente introdujo una camioneta cargada con 80 kilos de explosivos (pentolita) en la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander, de la Policía, en Bogotá. Al cierre de esta edición iban 21 personas muertas y más de 80 heridas. El conductor y autor material del atentado murió dentro de la camioneta cuando esta explotó.

El presidente Iván Duque, quien dirigió un consejo de seguridad en las instalaciones de la escuela pocas horas después, dijo que “Juntos, el Gobierno y la sociedad, vamos a trabajar por Colombia y no vamos a ceder nunca ante los actos de terror. Colombia está firme y no se amedrenta, ni se someterá jamás a los criminales”, y también aseguró que “Este demencial acto terrorista no quedará impune. Los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo; siempre lo hemos derrotado. Esta no será la excepción, no nos doblegarán”.

El presidente Duque pidió información a la ciudadanía y recalcó que el atentado era no solo contra “la juventud, la Fuerza Pública, los policías”, sino “contra toda la sociedad”.

Duque ordenó a las fuerzas del Estado, en coordinación con la Fiscalía, determinar quiénes son los responsables del atentado más allá del conductor del vehículo, que está identificado y cuyos posibles nexos con el Eln son investigados.

Colombia tiene unas fronteras porosas que les sirven a distintos grupos ilegales para ponerse a salvo de las fuerzas militares de este país, e incluso, hasta para atentar contra ciudadanos de terceros países en su propio territorio, como vimos en el caso de alias Guacho y los ciudadanos ecuatorianos que secuestró y masacró. De la misma manera, en la frontera con Venezuela se refugian distintos grupos ilegales. Lo hacían las Farc, y lo hace el Eln, sin que Venezuela les oponga resistencia, sino lo contrario.

Colombia no puede tolerar que vuelva el terrorismo a asolarla y debe tomar todas las medidas preventivas, pero también, despabilarse para que no se pueda repetir un ataque como el de ayer en la mañana.

¿Por qué, por ejemplo, no disparó la guardia de la escuela de la Policía contra la camioneta una vez ingresó a la fuerza? ¿Por miedo a los líos jurídicos en que podrían verse inmersos los policías que lo hicieran?

El Estado tiene que encontrar un justo medio para defenderse, sin que sus agentes violen los derechos humanos de terceros, pero también, sin dejar que se violen los suyos ni mucho menos que unos asesinos maten soldados y policías a mansalva. Cualquiera que fuera el grupo que hiciera el atentado, tuvo que hacerle mucha inteligencia a la Escuela Santander y también a otros sitios durante suficiente tiempo, y eligió el blanco que más fácil le pareció, y que además, representa el corazón de la institución y del Estado, y que causa gran desmoralización dentro y fuera del Gobierno.

Anoche anunció el presidente Duque que hoy las autoridades divulgarían lo que han investigado, y esperamos que pronto haya capturas.

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