Acertada la decisión de preservar el ecosistema de Santurbán como una reserva ambiental en la que quienes más ganan son las futuras generaciones. De paso salen a la luz pública otros casos como el del Parque Tayrona, el cual debe ser igualmente protegido de las intenciones que buscan beneficiar a unos cuantos particulares. Y por nuestros lados en la sabana de Bogotá se abre también el debate para regular, y si es el caso detener la expansión de grandes complejos habitacionales, industriales y comerciales que no están mitigando apropiadamente la contaminación que generan sobre cuerpos de agua; mientras otros que también mágicamente y por encima de las normas pretenden parcelar y pavimentar las zonas de reserva forestal localizadas en los cerros que circundan esta región. Se ve que en todas las latitudes pululan los enemigos de la naturaleza, amparados por políticos y funcionarios inescrupulosos que son quienes en últimas se encargan de manipular las reglamentaciones favoreciendo el deterioro medioambiental.
Juan Carlos Ussa Romero.
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