Con la muerte del amigo y paisano Daniel Urbina Ospino “Ñañe”, como solíamos decirle, recuerdo la canción que canta Alberto Cortes que dice “cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”. Esto lo estamos viviendo con su dolorosa partida el 21 de mayo del presente año. Fue una persona excepcional, con un corazón noble y generoso. Sus limitaciones físicas no frenaron el espíritu emprendedor y gran sentido del humor. El amor por Mompox estuvo siempre presente, colaborando permanentemente en todas las actividades que se realizaban en beneficio de nuestra ciudad natal. Todos los años viajaba a las festividades de Semana Santa hasta que su salud se lo permitió. En Cartagena, ocupó cargos importantes en varias empresas donde dejó una huella imborrable por su honestidad y responsabilidad, quedando demostrado con la presencia de tantos amigos que lo acompañaron en su sepelio. Ñañe, tu recuerdo siempre estará presente en nuestras reuniones y tertulias. Tú, para tu familia, para Mompox, para tus amigos y en especial para mí, fuiste alguien inolvidable. Paz en tu tumba.
Luisa Isabel Acuña Arquez.
C.C. No.22.989.558 de Mompox.