El congreso porno

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Antes de referirme a un tema tan sensible para la sociedad colombiana, quiero recordarle al lector que, sin duda0 alguna, cualquier tema referente al sexo será sujeto de fuertes debates e inclusive disputas.  Hoy considero competente citar esta temática,  luego del categórico rechazo del gobernador de Bolívar, Dumek Turbay, a la realización del  “Latin America Adult Business Expo” en Cartagena, un evento que convoca a los profesionales de la industria de la pornografía, para promover el desarrollo de nuevas tecnologías para la divulgación de contenidos para adultos. Es claro que es un tema complicado y muchos preferirían ni siquiera reflexionar sobre él, pero claramente se ha convertido en parte del diario vivir del ciudadano contemporáneo y no hay nada más ineludible para nosotros los hombres que la realidad, porque es en ella donde vivimos. Actualmente se  puede consumir pornografía con tan solo un “click” o inclusive sin hacerlo, ya que en la red pululan los anuncios con contenido erótico y en algunas ocasiones solo con teclear “melón” terminamos encontrando menudas recetas de una categoría diferente a la que requeríamos. Recalquemos entonces que estamos al frente de un dilema ético  frente al que defensores afirman que este tipo de imágenes y escenas ayudan a las personas a familiarizarse con el acto sexual y a vivir una sexualidad más plena, mientras que sus detractores más asiduos señalan esta industria como fuente de adicción y móvil para la violencia, el abuso de menores, entre otros hechos. Esta última posición deja en tela de juicio algo muy importante al descubierto y es que lo mayores problemas no están dados por permitir o no el desarrollo de este “negocio o industria”, si no en los abusos y atropellos que surgen de esta. Lo anterior da pie para preguntarnos si estos abusos y atropellos son producto de la marginalidad a la que se ha se ha sometido la pornografía, siendo esta marginalidad madre de la clandestinidad y la ilegalidad que ronda la industria en cuestión. Pues al parecer, no es la pornografía en sí lo preocupante sino el delito. Y es bueno aclarar que permitir la pornografía no es permitir el delito y que este debe ser tanto  sancionable como inaceptable, así como sujeto de total rechazo, máxime cuando se involucren poblaciones tan vulnerables como la infantil, lo que moralmente no puede justificarse de ninguna manera. Respecto a lo anterior, es preciso plantearnos una serie de interrogantes. ¿Es la mejor de las estrategias seguir marginando la industria pornográfica o no? o ¿Quizá  necesario marginarla con más ahínco? ¿Es la industria formal que se reúne en convenciones la que se dedica al delito o quizá lo será la informal, clandestina que no ve la luz del día en ningún centro de convención del mundo? ¿Estamos apuntando al blanco correcto? Sin duda alguna cada lector tendrá un sinfín de respuestas para cada uno de los cuestionamientos aquí expuestos y es eso precisamente lo constructivo en el campo de los dilemas éticos. Finalmente, les informo que  el permiso del denominado “congreso porno” ya fue negado por parte del Distrito, y que lastimosamente este no fue tan sigiloso con los permisos de algunas obras de construcción de la ciudad.
 


Nombre:Andrés

Apellidos:Tarrá

Cédula:1.047.475.427

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