Es común ver en la ciudad cómo los peatones incumplen las órdenes de paso, o de limitación que indican los semáforos. Hay mucho de conducta beligerante, y otro tanto de ignorancia sobre estas normas de tránsito. Aterra ver mujeres embarazadas cruzando la Av. Venezuela ignorando las señales, abusando del uso de las cebras, y, bembeando con desdén a quienes led advierten del peligro al que se exponen, y, con el mayor de los desaires no hay asomo de interés por saber sobre lo que se les instruye por su bien, ya que se ponen en riesgo ellas y la criatura, y demás actores de la vía, además de cargarle un problema al conductor que confía en el civismo de las personas, valor ausente en la colectividad, necesario para la convivencia pacífica.
Según estadísticas serias de la Sec. Distrital de Bogotá, los peatones ocupan el primer lugar de los accidentes de tránsito con cerca del 35% de los casos, por ser el actor vial más vulnerable, pero es cierto también que es el más descuidado pudiendo y debiendo prevenir esos accidentes. Semáforos los hay vehiculares, peatonales y especiales. Los peatonales usan un código con una silueta humana de color rojo, para detenerse, y aún para no circular sobre la cebra; y otra silueta humana verde para cruzar, pero también, sobre la cebra.
La ley 1696/13 establece la prelación de las señales de tránsito, y de último están las horizontales como las cebras, concluyendo con esto que antes de cruzar una se deben respetar en este orden, las señales impartidas por: policías, señales transitorias, semáforos, y señales verticales, o sea, ¡las cebras! Se concluye que la cebra solo se cruza cuando el semáforo vehicular esté en rojo y el peatonal en verde; al peatón no se le permite cruzar por detrás, o por delante de vehículos en marcha, o detenidos con el motor prendido, poniéndose en peligro, sino siempre por la cebra, (L769/02).
Los consejos de las secretarías de movilidad al peatón en la vía son: usar siempre el andén; observar antes de cruzar; caminar sobrio; utilizar puentes peatonales; respetar los semáforos; cruzar siempre por las cebras; y ser solidario con los peatones especiales.
Se deben promover campañas que lleguen al público en general, a través de todo medio de comunicación posible; igualmente, en escuelas públicas y privadas campañas como medida preventiva. Las sanciones al peatón infractor deberían ir más allá de una simple prueba de alcoholemia y drogas, o de una suma igual a un salario mínimo. Deben ser ejemplificantes, y restringir la libertad cuando por imprudencia comprobada se produzca un siniestro, para reducir esta escandalosa accidentalidad.
*Docente Universitaria
tulia_barrozo1963@hotmail.com