Grecia, un pueblo glorioso, evitó en una guerra encarnizada de 50 años que los persas se adueñaran de Europa, lo cual hubiera cambiado la cultura occidental. Hoy el país está arruinado y desciende a los infiernos, sin líderes que impidan que el averno los vuelva cenizas. Sus grandes hombres de desmesurada inteligencia que le dieron vida a la civilización occidental, desaparecieron.
Parece una leyenda de la rica mitología helena el que se hubieran valido de informes fiscales no veraces y los presentaran a la Unión Europea para que los admitiera en esa comunidad. Los trastrocaron al tener que presentar un déficit fiscal no superior al 3% y una deuda que no superara el 60% del PIB, límites que no cumplían.
Hasta el año en que solicitaron su primer rescate fueron autónomos en formular su política económica. Grecia cayó en la difícil situación en que se encuentra debido a las exenciones fiscales para la gran burguesía, evasión fiscal, altos gastos y gestión ineficiente de recursos con gran número de jubilaciones a los 55 años y altos subsidios.
El origen del problema es, según Dimitri Katsikas, director del Observatorio de Crisis, “la naturaleza clientelista del Estado, con una red de intereses políticos y personales en la que el principal objetivo no es servir al Estado, porque no hay noción de tal, sino a los amigos o los votantes”, (…) “En Grecia no existe el interés común, por eso la crisis es tan profunda” (El País, 18/07/2015).
Hay que tener en cuenta que Grecia no acaba de salir de una guerra, como fue el caso de Alemania, en la que sus grandes ciudades quedaron destruidas y las fábricas que quedaron en pie fueron desarmadas, empaquetadas y llevadas a uno de los países triunfadores, los científicos fueron repartidos entre dos de las naciones triunfadoras y con muchos de sus habitantes académicamente preparados muertos en los campos de batalla.
Además, debemos considerar que a Grecia y a la UE no les conviene que el país heleno abandone a la Unión, por el contrario, les favorece a los dos que el país deficitario se comprometa en una política fiscal seria para salir así de la crisis y retomar el camino del desarrollo sostenido.
Por ser este el tercer rescate, la UE ha impuesto unas duras condiciones a Grecia, las que en el proceso de negociación tendrá la UE que aflojar, y donar o condonar parte de la deuda, extender plazos y eximir de intereses, en la medida en que vea que Grecia vigoriza al Estado y camina por la senda del buen manejo de la cosa pública.
Cuando Grecia era una potencia económica y militar hizo exclamar a los melios: “¡los fuertes hacen cuanto pueden y los débiles sufren cuanto deben!” Hoy, es Grecia la que lo exclama.
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