Los Estados Unidos de América nacieron con base en un ideal: la igualdad de derechos. Reza así la Declaración de Independencia (1776): “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad... ”.
El tortuoso camino para alcanzar este ideal es el tema central de Estas Verdades (These Truths, 2018), una nueva historia de los Estados Unidos escrita por Jill Lepore, profesora de la Universidad de Harvard. Las verdades proclamadas como evidentes en 1776 no siempre lo fueron en la práctica. Lepore narra la historia de la lucha por los derechos de quienes, como las mujeres y los afrodescendientes, fueron excluidos de esa definición de igualdad desde el principio.
El modelo de país de los fundadores era incompatible con la esclavitud, base de la economía de plantación del Sur. Los propios próceres de la independencia tenían una actitud ambivalente hacia ella. George Washington, héroe de la emancipación y primer presidente, poseía 300 esclavos que liberó al morir su esposa. Pero su dentadura postiza incluía nueve dientes extraídos a varios de ellos.
Los Estados Unidos se iniciaron como dos países, el Sur esclavista y el Norte abolicionista, pegados con una débil goma que se evaporó bajo el impulso de una voraz expansión territorial. La admisión de nuevos estados a la unión era objeto de negociaciones para mantener un equilibrio entre territorios esclavistas y libres. Durante décadas se evadió enfrentar el problema con malabarismos políticos. La contemporización hizo crisis y en 1861 desembocó en la más cruenta guerra civil de la historia, con 750,000 muertos.
Lincoln abolió la esclavitud, pero la sangrienta catarsis dio paso a una reacción de brutal discriminación racial, en especial en el Sur, signada por la creación del violento Ku Klux Klan, en 1866. Ya en el siglo XX, se iniciaron una convergencia económica de Sur y Norte y la lenta construcción de un consenso contra la discriminación. Hitos fueron el voto femenino, la integración racial de las fuerzas armadas y la Ley de los Derechos Civiles de 1964. El Norte ganó la guerra civil, no en 1865, sino cien y más años después.
Lepore presenta su obra como un manual de cívica, pues es una oportuna reflexión sobre la fragilidad del progreso logrado: al primer presidente afrodescendiente lo sucedió en el cargo un hombre autoritario con inclinaciones racistas que está poniendo a prueba pilares institucionales como el sistema judicial y la prensa libre.
**Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB o a sus directivas.
*Profesor Asociado, UTB.
