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Columna

Qué esperar del turismo

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Parece que en la ciudad son muchos los que asumieron las crisis como oportunidades y no como una fatalidad, en especial en los últimos meses, pues son muy halagadores y estimulantes los distintos procesos que se observan en diferentes instituciones y personas, en particular ligadas con el sector del turismo. Esto porque podríamos afirmar que lo ocurrido en estos cuatro años con el Centro Histórico, Barú, Tierrabomba, Bocagrande y aun con las Islas del Rosario, es lo más parecido a una larga crisis, que se ha visto agravada por aspectos de inseguridad, robos, violencia, explotación y abusos contra el turista, pero tal vez más ostensible por la ausencia de una acción clara, coordinada y sostenible desde la administración distrital.

También parece que ha tomado fuerza la expresión de que no se puede esperar nada nuevo si seguimos haciendo las cosas de la misma forma, y lo que se observa, y produce optimismo, son importantes movimientos orientados a retomar no solo la discusión, sino a tomar decisiones con respecto al turismo que queremos. Estos son los momentos ideales para que emerjan nuevos liderazgos, se establezcan o consoliden alianzas, acuerdos, procesos de cooperación en especial con el sector público que tendrá en unas semanas las riendas de la administración distrital y departamental, con claras convicciones de la importancia del sector, no solo en la generación de empleos formales, que se estiman en 30%; en informal que algunos consideran que llega a ser el 50% de este, por el aporte al PIB de la ciudad y del departamento, como por los efectos en cascada que genera en toda la economía.

Percibo una especie de consenso en que no es el momento de llorar por la leche derramada, ni lamentarse por lo que ha ocurrido; por el contrario, se nota en diferentes gremios, líderes y empresarios el deseo de echar para adelante, propiciar acuerdos, aprender de otros contextos, buscar el apoyo de la nación, trabajar con horizontes de mediano y largo plazo, e incidir en las decisiones que se vayan a tomar. Dentro de estos procesos que avanzan desde diferentes escenarios es fundamental que la nueva administración distrital disponga de un equipo de primer nivel para asumir las riendas de la Corporación Turismo, para que responda por lo que ya tiene entre manos, así como concertar y definir su transformación en otra estructura administrativa que lidere los cambios que se tienen que dar en el sector.

Parte de los retos empiezan por la inaplazable decisión de que entre todos hagamos un plan de desarrollo turístico, por lo menos a dos fases. Una de corto plazo, los 4 años de gobierno de Dumek Turbay, y la otra que llegue por lo menos al 2033. Los retos y amenazas son enormes, pero igualmente las oportunidades y posibilidades pueden ser ilimitadas. De nuestra capacidad de dialogar, acordar y actuar depende lo que tengamos en unos años. Serán momentos de gratificación o de lamentación.

*Sociólogo.

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