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Columna

La misión es avanzar...

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Investigando sobre la evolución administrativa de Cartagena después de la elección popular de alcaldes, encontramos que el mayor obstáculo para el desarrollo integral de la ciudad ha sido la falta de continuidad en los programas de gobierno entre un periodo y otro, lo cual produce estancamiento y retroceso debido a que se avanza un paso, pero se reculan dos. Las evidencias son numerosas, por ejemplo: en los mandatos de Manuel Domingo Rojas (1986- 1987) (1988 -1990), para atender la problemática de las ventas ambulantes, se creó la Fundación para el Desarrollo de la Economía Informal - Fundein, entidad que desapareció con el tiempo y hoy tenemos altos porcentajes de informalidad laboral; a la Empresa de Desarrollo Urbano, Edurbe, se le encomendó la realización del programa de canalización y dragado de caños y lagunas, tarea que se inició pero que no continuó, quedando pendiente la elevación del puente Chambacú y la demolición del antiguo puente Heredia.

También en la administración Rojas se creó la Corporación para la Recreación Popular con la finalidad de construir centros recreativos como los de los barrios: Los Caracoles, las Gaviotas y El Recreo. En el gobierno de Gabriel García Romero (1992-1994) Cartagena tuvo la estructura administrativa con mayor prospectiva para convertir nuestra ciudad en una metrópolis. Empresas de informática, transporte urbano, inmobiliaria y asfalto, Fondo para la generación de empleos, la lotería La Cartagenera, oficina de catastro, Corvivienda, alcaldías menores, Reforecar, Corporación de las Fiestas del 11 de Noviembre y sociedad de televisión son algunas de las entidades de ese organigrama que atendía asuntos que han empeorado, como la desforestación del Cerro de La Popa, que debía ser solucionado por Reforecar o la pavimentación de calles por una empresa local. En la administración siguiente, de Guillermo Paniza (1995-1997), esta estructura administrativa fue abolida en su gran mayoría quedando las entidades básicas de gobierno, así como las alcaldías menores donde destacamos la creación de los fondos de desarrollo local con recursos de 10.000 millones de pesos. En el año 2000 asume como alcalde Carlos Díaz, que adopta una nueva estructura administrativa que recoge en parte la de Gabriel García en 1992. Hoy estamos en una nueva época y contexto que reclama la reflexión del señor alcalde electo, Dumek Turbay, para liderar una reingeniería que permita optimizar los servicios de las entidades distritales, continuando con todo lo bueno, construyendo sobre lo construido con la misión de avanzar en el desarrollo humano local.

*P.U. Comunicación Social Periodismo.

Especialista en Formación de Formadores.

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