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Columna

Petro vs. Milei

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En fechas recientes, nuestro nunca suficientemente loado presidente Petro (que Dios Todopoderoso dé muchos años de salud, amor y felicidad) tuvo que defenderse del presidente de Argentina, Milei. El argentino acusó a Petro de comunista asesino y el colombiano respondió que su homólogo de pelo peinado con petardos es un ignorante, pues el socialismo busca que el Estado se adueñe de los medios de producción y ese no es su objetivo, no faltaba más, sino que sea el pueblo quien se adueñe de los medios de producción. Con lo que él es un santo varón y Milei un difamador carente de toda razón.

Más allá de disquisiciones metafísicas acerca de qué es el socialismo, qué es el comunismo, qué es Petro y qué demonios quiere decir cuando cambia el sustantivo Estado por el sustantivo pueblo, sirva este encontronazo entre ambos mandatarios como anuncio de lo que está por venir: les escucharán ustedes pelearse mil veces más.

¿Por qué? Sencillo. Porque los dos se encuentran en una situación muy similar y, viniendo de extremos opuestos, parecen destinados a tener un final sumamente parecido. Ambos buscan transformar su país y ambos se están encontrando con que en las democracias existe una cosa llamada separación de poderes que hace que, si no tienes en tus manos al legislativo, al judicial y, ya de paso, a la Corte Constitucional, con tener la Presidencia de la República no te bastará para cumplir tu programa, ni para hacer realmente nada. Uno quiere volver Colombia un paraíso socialista. El otro ansía transformar Argentina en una utopía libertaria. Y, más que probablemente, ninguno culminará sus deseos al tener delante un montón de instituciones llenas de alegres opositores deseosos de hacerles la vida imposible y verles fracasar estrepitosamente.

Y, cuando tú le amargas la vida a un mesías, es inevitable que el ínclito se frustre. Es lo que pasa cuando alguien convencido de ser la encarnación de la verdad descubre que no todos piensan lo mismo. Conforme pasen los meses y se frustren más y más, tanto Petro como Milei comenzarán a liberar su rabia contra todo lo que les rodee. ¿Quién mejor como destino de su ira que su némesis continental? Petro le dará duro a Milei y Milei a Petro. Tengan paciencia y vayan tomando nota. Los escucharán mucho más a menudo vituperando al otro por sus vergüenzas, que congratulándose por los éxitos propios. De las primeras hay para llenar un pozo.

De los segundos, me temo que no seremos testigos de muchos.

*Universidad Autónoma de Barcelona.

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