comscore
Columna

A superar la informalidad

Compartir en

El locutor de la emisora anunciaba a un gran maestro de la ciencia médica, lo repetía una y otra vez, de pronto dijo: “Aquí está” y salió hablando un reconocido humorista que no tenía recato en utilizar palabras soeces en su vocabulario, diciendo que para quitar el dolor de muela servía el jugo de la cebolla molida, licuado con semillas peladas de limón, afirmando que ese era una cura instantánea. Lo anterior es una muestra de cómo en ciertos medios de comunicación no le entregan una información de calidad a la audiencia, hasta el punto que el mismo individuo, sin tener ninguna formación profesional, hace de consejero de parejas que osan poner sus casos a la opinión pública.

En otro caso, un conductor de taxis labora en franela, pantaloneta y chancletas, tiene su propia tarifa, siendo su carrera mínima de $15.000, la cual no negocia. Escoge los destinos a donde ir, porque a su carro no lo va a meter en cualquier parte. Qué decir de la gente que piensa que en su casa tiene derecho de hacer lo que les dé la gana, sin importar si perjudican a los demás, por eso prenden el picó a todo volumen quitándole la tranquilidad a quienes viven a su alrededor. Nuestras investigaciones indican que hay sectores de Cartagena donde el abuso con el alto sonido es prácticamente una enfermedad, tan nociva que se convierte en una adicción que hemos denominado strepitupatía o amor al ruido.

La ciudad, si no se toman medidas de contención, se podría convertir en un basurero abierto, pues muchos pobladores arrojan los desperdicios por doquier, siendo la responsabilidad compartida de propietarios de residencias y de locales comerciales que pagan para que les boten los desechos sin que les interese dónde los van a depositar. Ni hablar de los mototaxistas, campeones de las infracciones a las normas de tránsito, para ellos no hay semáforos, ni normas de tránsito, como lo vemos hasta en el Centro Histórico, donde han convertido los senderos peatonales de la plazoleta de Telecom en corredores viales de motos.

Todo lo narrado evidencia bajos niveles de cultura ciudadana en la comunidad cartagenera, que ameritan la implementación de programas de formación pertinentes y duraderos, donde participen todas las fuerzas vivas con el protagonismo de los medios de comunicación, para que en un futuro próximo Cartagena deje de ser una urbe informal y se transforme en la metrópolis que está llamada a ser desde su fundación. El alcalde Dumek tiene el propósito de rescatar la autoridad institucional, ese es el camino para que unidos superemos la informalidad.

*P.U. Comunicación Social Periodismo.

Especialista en Formación de Formadores.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de El Universal desde Google News