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Columna

Merlín es colombiano

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Contra todos los pronósticos sombríos, Colombia sigue pariendo talentos mansos en arte, deporte, ciencias y tecnología. No solo Gabriel García Márquez, alquimista de Macondo, capaz de escribir novelas 10 años después de su funeral, también Fernando Botero Angulo, de voluptuosas imágenes universales; Shakira, caderas de miel y fuego; Diana Trujillo, ingeniera aeroespacial, directora de vuelos en la NASA; Martha Gómez, autoridad mundial en clonaciones; Rodolfo Yinas Riascos, galardonado por su aporte a las neurociencias; Jorge Reynolds Pombo, ingeniero electrónico, creador del primer marcapaso artificial del mundo y, hace pocos días, el médico paisa Juan Santiago Uribe, elegido Presidente de la Asociación Americana de Neurocirugía, primer hispano en lograr semejante hazaña y reconocimiento.

En el deporte la lista es infinita: Catherine Ibargüen Mena, campeona olímpica de atletismo; Édgar Rentería Erazo, campeón mundial de beisbol; Antonio Cervantes Reyes ‘Kid Pambelé’, primer campeón mundial de boxeo; Radamel Falcao García, futbolista y caballero aquilatado; Mariana Pajón, multiple campeona olímipica y mundial en BMX; entre muchos otros.

Pero, ¡cómo nos cuesta eliminar estigmas como Pablo Escobar, Rodríguez Gacha! Y qué decir de la impronta ensangrentada de grupos armados ilegales, izquierda - derecha, al punto de que, al mostrar el pasaporte, nos rotulan de narcotraficantes-guerrilleros, haciendo trisas las maletas buscando lo que sabemos. Somos víctimas inocentes forjados en sudor, honestidad y berraquera, levantándonos sin lloriqueos, convencidos de que, ¡SIEMPRE! se puede empezar de nuevo.

Quien contrata o hace amistad con nuestros compatriotas, adquiere diamantes talentosos, honestos, incansables, recursivos, solidarios, cualidades grabadas en los genes, pues solo la magia explica cómo sobrevivir sonriéndole a la vida, a pesar de adversidades perpetuas y jamás darse por vencidos: aún agonizantes, levantamos la frente sin pedir gabelas.

Las mujeres colombianas, sumun de inteligencia, joyas amorosas y fértiles, estiran cada centavo y jamás permiten que falte el pan sobre la mesa. Admiradas mundialmente por su talento, valentía y hermosura, expertas extinguiendo tempestades de todos los calibres, fabrican milagros a diestra y siniestra, pues desde el vientre materno borraron, de su diccionario, la palabra ‘IMPOSIBLE’.

Algunas veces, huyéndole al hambre y la pólvora, los colombianos atravesamos descalzos manigua y selvas de cemento@xenofobia, convencidos de que la Migración es un DERECHO IRRENUNCIABLE, desde cuando hace 60.000 de años abandonamos las cuevas de Tanzania dispuestos a conquistar el mundo y las galaxias que nos pertenecen.

No cabe duda: Merlín, es colombiano: de él proviene la magia para sobrevivir buscando libertad y prosperidad de alto precio, dispuestos a pagarlas con sus respectivos intereses moratorios: juramento de Alquimista, hijos legítimos del Mago de Camelot y Policarpa Salavarrieta, Mercedes Ábrego, La Gaitana, Manuela Beltrán, Teresa Cassiani, mi madre y la vuestra.

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