comscore
Columna

Pepa, Lola y Esaú Conde de Ribón

Compartir en

Hasta hace poco me enteré de que Pepa Simancas, agente viajero del famoso jabón “Mano Blanca” que fabricó don Daniel Lemaitre, fue abuela de Lola, nuestro personaje del icónico callejón de Los Besos en Manga. Resulta que en la batea del patio de Lola lavaban sus morunos Dolce Gabbana con buenas raciones de “Mano Blanca”. El manduco de guayacán hacía su trabajo y deslizándose por la vernácula batea dejaba esos morunos limpios y perfumados. Qué extraordinaria herencia recibió Lola de doña Pepa.

En tiempos de don Daniel, fue célebre Pepa Simancas, con cuyos cables se promocionaban los jabones. Hubo uno que recordaba: “Dice mi compadre Mena/ que ningún sucio lo aguanta / a un jabón “Mano Blanca”/Y que él lo ha visto en la casa/ con la tinta, con la grasa/ y el berrenchín de la nena/.

Ya instalada Lola en Roma aseguró un proveedor que vendía jabón de Coco “Mano Blanca” que don Manuel Mainero “Barrilito”, agente de la Italian Line, embalaba en la fábrica de la calle de la Sierpe, en Getsemaní. A ellos compraba Lola el jabón y al lado de su lavadora, cantaba: “Mano Blanca” es un jabón/ de muy buena condición/ como es de aceite de coco/ rinde mucho, cuesta poco/ y deja muy buen olor.

El amante de Lola hablaba bellezas de Pepa Simancas y en todas las calles de Roma la mencionaba. Como tenía copia de los cables que coleccionó don Daniel, los leía en un programa radial, que llamó “Los cables de Pepa”.

Allí se refirió también al palo de coco de don Esaú Conde de Ribón. Un palo alto ya envejecido que botaba cocos y causaba daños y abolladuras al automóvil del Dr. Abel Antonio Castro. Era alcalde don Daniel y una tarde decidió cortar el peligroso palo. Don Esaú montó en cólera y, en misiva de cuatro pliegos, se fue lanza en ristre contra el alcalde. Leyó la carta el amante. En ella Esaú utilizó términos severos. A don Daniel no lo bajó de asesino de la naturaleza y demoledor de cocoteros. Como Lemaitre respondió en verso, en la emisora el amante de Lola trasmitió la historia con vehemencia: Pues que, mi querido amigo/Por prudente me señalo/Más eso de tumbarle el palo/ A un ciudadano de pro/ Cómo tú lo estimo yo/Un acto malo, muy malo; “Nadie tocarlo ha querido/ Todos lo ven al pasar/ Mas tan solo este cantar/ Se escucha como un gemido/ Cuando el palo se ha caído / no se vuelve a levantar”.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de El Universal desde Google News