Este domingo el presidente Gustavo Petro anunció la declaratoria de la situación de desastre en todo el país debido a las inundaciones por las fuertes lluvias, que han provocado desbordamientos o deslizamientos en 186 municipios en 27 de los 32 departamentos, afectando al menos a 46 mil familias.
El primer mandatario ha dicho que, aun cuando la declaratoria es para todo el país, los esfuerzos se centrarán en tres zonas que padecen a “una escala muchísimo mayor”, indicando que son en La Guajira, Chocó y en Bogotá, “por escasez de agua potable”, según las conclusiones del comité de emergencia o Puesto de Mando Unificado (PMU) convocado este fin de semana.
Como la declaratoria de situación de desastre permite trasladar recursos presupuestales sin las dilaciones de una situación ordinaria, bien podría el Gobierno nacional incluir al departamento de Bolívar entre los destinatarios de las ayudas estatales por cuanto al menos 20 de nuestros municipios se han declarado en calamidad pública por inundaciones, vendavales, eventos de remoción en masa, erosión y avenidas torrenciales acaecidos en los últimos días.
Turbana, Santa Catalina, San Estanislao, Soplaviento, Las Lobas, Barranco de Loba, Río Viejo, San Pablo, Simití, Magangué, Pinillos, Montecristo, Cicuco, Margarita y San Fernando están entre los municipios más afectados, siendo el daño mayor en los Montes de María, con Marialabaja, San Juan Nepomuceno, San Jacinto, El Carmen de Bolívar, Zambrano y Córdoba, sin perjuicio de que otros municipios del departamento se declaren en la calamidad pública en los próximos días, tal como lo expresó el gobernador Yamil Arana.
La ayuda que se pide al Gobierno nacional está más que justificada. Las precipitaciones no solo han causado inundaciones; también han provocado derrumbes de puentes, vías de acceso y otros daños a la infraestructura de las municipalidades, calamidades que desbordan con creces las capacidades locales.
Por ejemplo, el derrumbe del puente que conecta el corregimiento de San Pedro Consolado con el municipio de El Guamo implica la construcción de un paso provisional para restablecer la comunicación, pero urge la construcción de un nuevo puente que supere la emergencia de manera de forma permanente.
En consecuencia, se espera que el Gobierno nacional incluya a nuestra región dentro de las inversiones inmediatas para brindar atención a las comunidades, pero también en los rubros destinados a las refacciones de infraestructuras averiadas o a la construcción de obras necesarias. Pero también corresponde al sector privado y a la comunidad de Cartagena y demás municipios del departamento que no padecen los rigores del clima, brindar ayuda humanitaria a las familias afectadas, sumándonos a los esfuerzos de la Gobernación y los alcaldes para aliviar en parte la pesadumbre de la población más vulnerable.
