Probado científicamente: los afectos maternos influyen en el crecimiento y desarrollo armónico de los seres humanos, estimulando defensas orgánicas, sentimientos, inteligencia, claves para el resto de su vida, reforzados con el seno materno, caricias y besos en los brazos de su progenitora, quien pletórica de orgullo contemplará gloriosa el fruto de su vientre bendito llamándola: MAMÁ
El doctor César Guerrero Figueroa, pediatra y siquiatra infantil (Universidad del Rosario, New Orleans, Montevideo), junto a la sicóloga Lucía Cediel de Paternina (Universidad Javeriana), fallecida trágicamente en accidente aéreo (enero 11 de 1995), docentes inolvidables de la Universidad de Cartagena, disertaban en foros, talleres y congresos sobre la urgente necesidad de fortalecer el binomio ‘Madre@Hijo’, creando lazos afectuosos indisolubles, garantizando seres humanos física y mentalmente sanos, justos y pacíficos: “El futuro de la arisca y violenta especie humana está en manos de madres generosas, solidarias y omnipresentes”.
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Por fortuna los doctores Guerrero y Cediel no contemplaron los drásticos cambios de rol en la familia humana: con el paso del tiempo, la maternidad se mira como ‘estorbo’ a proyectos personales, profesionales y laborales, al punto de crear movimientos beatificando el aborto y el ‘No mo’ - ‘No mother’, asegurando que el ‘Instinto Maternal no existe’, convenciendo, hasta ahora, al 10% de las mujeres a no ser madres: “Convierte lozanía en arrugas, incrementa crisis económica, obstaculiza ascensos laborales”, aconsejando, ¡válgame Dios!, cambiar la familia tradicional –esposo e hijos– por gatos y perros que no arruinan su figura juvenil ni entorpece el desarrollo profesional, desafiando a Natura, renunciando a la sagrada maternidad convertida ahora en opción mezquina: “Ser Mamá esclaviza, envejece e induce inestabilidad en la pareja”, mientras familias sumidas en pobreza y miseria paren y paren buscando subsidios, en lugar de educación y trabajo honrado, volviendo flecos derechos y deberes bíblicos y constitucionales: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”.
Por fortuna, la inmensa mayoría de nuestras mujeres aún encuentran soluciones salomónicas a su maternidad @ desempeño laboral: no se apegan ciegamente a las razones esgrimidas por las defensoras de ‘No Mo’ buscando igualdad de oportunidades, sin olvidar los versos inmortales del antioqueño Héctor Ochoa Cárdenas: “Los frutos de la unión que Dios bendijo, alegran el hogar con su presencia, a quién se quiere más si no a los hijos; son la prolongación de la existencia” y, cuando todas las puertas se cierran, aparecen dolores insoportables y precisamos soluciones urgentes, consuelo en la desgracia o un milagro sin demora, exclamamos, en todos los idiomas: ¡Ay mi Madre!