Las soluciones que se escuchan, en diferentes foros del sector eléctrico, a los problemas de cartera e insuficiencia de ingresos de las empresas de energía en la costa Caribe se enfocan en los efectos pero no en las causas.
Como ejemplo de ello, se ha planteado, titularizar la cartera vencida o que el Gobierno pague los saldos de la opción tarifaria o que gire los dineros para cubrir los subsidios pendientes.
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Si bien eso es muy importante, pues la deuda por tales conceptos, según lo dio a conocer recientemente el director ejecutivo de Asocodis, supera los 7 billones de pesos, luego que el Gobierno cumpla los problemas volverán a ser los mismos. Cada año se repite el mismo escenario.
Se ofrecen medicamentos para aliviar la fiebre, pero no intervenciones de fondo para remediar la infección o la inflamación que la origina.
La alta cartera por impagos y los saldos de la opción tarifaria es resultado, en gran medida, de la pobreza multidimensional en la Costa Caribe. Mientras que el recaudo de los estratos 4,5, 6 y no residencial es superior al 98 por ciento, en los mercados especiales rodea el 60%. Gravísimo para una empresa de energía del Caribe, donde el segmento de zonas vulnerables corresponde al 90 por ciento.
¿Qué se propone como respuesta a esos sectores? La solución viene desde el Gobierno nacional, al ofrecer energías renovables en distintas poblaciones a través de las denominadas comunidades energéticas con fondos públicos. Aunque hacia allá hay que ir, los impactos masivos de estas acciones los veremos en el largo plazo.
Sin embargo, entre tanto, se requieren apoyos de los demás actores del sector eléctrico del país de manera temporal pero efectiva, incluyendo a los usuarios.
La demanda de energía en la Costa Caribe de los estratos del cero al tres es del 40 por ciento en los siete departamentos, no obstante este porcentaje dentro de toda la demanda nacional es tan solo del 9 por ciento.
Semejante crisis, como ha sido el mal servicio de energía en la Costa norte del país y las altas tarifas, es el resultado de un problema ínfimo dentro del contexto del Sistema Interconectado Nacional.
El llamado es a todos los actores de la cadena energética para hacer un pequeño aporte sobre ese 9 por ciento y conseguir un alivio a la tarifa del usuario sin comprometer la sostenibilidad de las empresas distribuidoras del Caribe. De esta forma se protege financieramente no solo todo el sector eléctrico de un latente riesgo sistémico, sino también a cada una sus piezas.
El esfuerzo es muy poco pero el remedio apunta a superar la enfermedad y no, simplemente, aliviar la fiebre.