Columna

Anatomía de Caribe Mar de la Costa

“Quienes reciben los servicios de Caribe Mar de la Costa, los usuarios, se sienten mal atendidos por las debilidades del enfermo...”.

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Javier Lastra Fuscaldo
03 ENE 2025 - 12:00 AM

Toda persona tiene su estructura y órganos que le dan vida. La ciencia que estudia la manera en que se organizan entre ellos, se le conoce como anatomía. Caribe Mar de la Costa o Afinia por su nombre comercial, cuenta con su estructura y órganos que permiten su funcionamiento.

Caribe Mar de la Costa fue el nombre con el que bautizaron a la persona jurídica que suministra la energía eléctrica en la mitad del Caribe colombiano. En la década del 2000 se llamaba Electrocosta, cubriendo Córdoba, Sucre y Bolivar, sin el Departamento del Cesar.

Su estructura la componen, entre otros, 160 subestaciones, 247 transformadores de potencia, 443 circuitos, 42.212 kilómetros de red, 1.400 colaboradores directos y 4.000 indirectos. Con todo ello, se suministra energía a casi 1,8 millones de suscriptores, entre hogares y empresas.

Como gran parte de sus equipos (estructura y órganos) son obsoletos por la falta de mantenimiento y reposiciones durante décadas, su funcionamiento es precario. El oxígeno o ingresos por la venta de servicios es muy bajo, pero además pierde casi el 30% del que podría inhalar. El cerebro de esa estructura es el grupo Empresas Públicas de Medellín (EPM).

EPM se ha convencido de que su vida es inviable, por ello, aunque diga lo contrario a las calificadoras de riesgo, se ha resistido a suministrarle la medicina ($) para sanearla.

Por esa razón ha querido entregarle toda la estructura a otro (Gobierno Nacional) para que le dé vida artificial con los impuestos de todos los colombianos o en últimas, entregarle la parte más enferma (Cesar) para sobrellevar su enfermedad y, en un futuro, tal vez aliviarse.

Quienes reciben los servicios de Caribe Mar de la Costa, los usuarios, se sienten mal atendidos por las debilidades del enfermo, pero también por los altos costos que les cobra por el servicio.

Los efectos negativos para la sociedad (Sistema Interconectado Nacional) por el colapso de este paciente es de grandes magnitudes. Por ello insisto en que, quienes gozan de buena salud, alienten a los enfermos a salir de su postración, de lo contrario, el contagio será colectivo.

Esta iniciativa de la misma manera aplicaría para Air-e, que también en cuidados intensivos, suministra frágilmente la energía eléctrica a la otra mitad del Caribe.

La situación de los convalecientes es compleja, más aún cuando forman parte de un sistema en que el problema de uno o varios de ellos los afecta a todos.

Ese es el sustento del por qué, el suministro del remedio le corresponde a todos los alentados del Sistema Eléctrico Nacional, incluyendo también a los usuarios del país. En reciente trabajo, en trámite de publicación, propongo la manera como materializarlo.

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