Columna

Las ramas del poder

“Para el presidente, ignorar a los pensantes o estudiosos de los temas de país es una costumbre que lo hace sentir todopoderoso...”.

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Soqui Rodríguez
22 MAR 2025 - 12:00 AM

La Constitución en Colombia contempla 3 ramas del poder: la Ejecutiva, la Legislativa y la Judicial. El Congreso de la República se encarga de elaborar las normas y leyes, además de ejercer control sobre el Gobierno. El presidente del país no es totalmente autónomo, pues el Congreso bicameral (Cámara y Senado) es elegido por votación popular cada 4 años. Esta información se nos enseña a todos los colombianos en la clase de sociales del colegio. Recuerdo haberlo aprendido de memoria sin entender mucho de qué se trataba el tema.

Hoy lo entiendo y lo agradezco. De no ser así… viviríamos en una dictadura. Lastimosamente, nuestro presidente, como cosa rara, faltó ese día a clases o estaba pegado al celular, como acostumbra, y no se informó del manejo del país. El pobre, como tiene complejo de persecución, piensa que los senadores estudian sus propuestas solo por “joder” y no porque es su obligación constitucional. Tampoco entiende que son seres humanos inteligentes y pensantes que no lo seguirán, como paticos detrás de la pata.

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Si bien 11.291.000 votaron por él, en el país votaron 22.652.000 personas a la Presidencia de la República. O sea que la mitad de los participantes lo hicieron por otros candidatos diferentes a Petro. Creo que nuestro mandatario también faltó a la clase de matemáticas, pues nos vive echando en cara el número de seguidores que lo acompañaron a las urnas, olvidando a los que no lo hicieron. En el Congreso se eligieron 108 senadores, en la Cámara de Representantes se eligieron 188 parlamentarios.

Juntos acumularon los votos de 18.636.000 colombianos aproximadamente, más de los que votaron por Petro y quienes realmente representan cada una de las regiones del territorio nacional. Pero como el mandatario todo lo soluciona con pataletas, paros nacionales y consultas populares, enseguida nos vino la amenaza y la invitación a marchar el 18 de marzo. Sus grandes aliados en las reformas sociales caminaron impulsados por arengas populistas e invitados a las calles a cambio de las acostumbradas prebendas.

Personas a quien fácilmente llevan en buses, dándole almuerzos y alimentando sus resentimientos; sumados a los sindicatos que aman dejar de ir a trabajar para hacer parte de las marchas se presentaron. Para el presidente, ignorar a los pensantes o estudiosos de los temas de país es una costumbre que lo hace sentir todopoderoso. Para él, miles de manifestantes en las calles valen más que millones de colombianos votando.

Su propuesta de consulta popular o una constituyente la sueña con el apoyo de almas y políticos que nunca han generado un solo empleo e ignorando que eso también lleva un orden jurídico con análisis técnicos y económicos.

Creo que Petro faltó a más de una clase por estar en la selva y no se estudió la Constitución colombiana por andar de rumba celebrando, como acostumbra. Pero, le guste o no, en Colombia hay leyes y deberá cumplirlas.

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