Columna

La consulta popular

“Es muy difícil convivir con humanos porque es muy difícil permanecer en silencio”, (Friedrich Nietzsche).

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Orlando Díaz Atehortúa
27 MAR 2025 - 03:18 PM

El debate sobre la validez de citar a la ciudadanía para una consulta está superado. Es legítimo a la luz de nuestra Constitución. La otra pregunta que se formula “¿Es moralmente válido que la Comisión Séptima del Senado archivara el proyecto de reforma laboral sin presentar una discusión seria de cara al pueblo?

Solo fueron 8 senadores los que hundieron el proyecto, uno de los paladines de la patria, entre sus títulos está el de ser amansador de caballos, es indudable, tiene 2 virtudes, la sumisión y la lealtad, no se le conocen más.

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El clamor de más de 20.000 millones de trabajadores quedó, por el momento, apagado. El recargo, por obra laboral nocturna, se plasmaba que empezaría desde las 7 de la noche, no desde las 10 p.m. Además que el sobrecargo por trabajar días festivos y domingos fuera del 100% y no del 75%, como sucede desde el año 2022.

En escasas 5 horas, las madres y padres de la patria despacharon el asunto, que ya estaba consensuado y avalado por la Cámara de Representantes, luego de hacer un trabajo analítico, serio y ponderado, es decir, se examinó el articulado, se discutió con denuedo, con algunas propuestas, se formularon alternativas, algunas complementarias, incluyendo sacar las que se consideraban contrarias, en búsqueda de un bien común, siempre, teniendo en cuenta la delicada desigualdad social que existe, la alta informalidad laboral, el desempleo, especialmente en los jóvenes y la densa brecha que existe todavía en el campo de acceso al trabajo e igualdad en los salarios, desde un enfoque de género.

En esa Cámara, de los 82 artículos que se presentaron, pasaron solamente 65. Algunos de estos senadores ya habían participado en una votación, la realizada en el 2002, cuando el ex-presidente Uribe impulsó y logró sacar adelante un proyecto que se convirtió en la ley 789 de ese año, que extendió la jornada diurna hasta las 10 p.m y la disminución de los recargos, para trabajar días domingos y festivos de un 100%, para pasarlos a un 75%.

Para que se entienda mejor la cuestión, nuestra patria está haciendo fuerza, como en un partido de fútbol: en los primeros 40 minutos del primer tiempo, la Cámara de Representantes y el Ministerio del Trabajo lograron aprobar un primer debate, en donde en consenso se sacaron 17 artículos de los presentados por el Gobierno. En los últimos 5 minutos, sin mucha elaboración, de contragolpe, el equipo que le dice no a la reforma metió un gol.

En los 15 minutos de descanso, el capitán del Gobierno llamó a sus alfiles, señalando que era necesario replantear el partido con una consulta popular, con ayuda del VAR. Se analizó que esta era una de las formas de participación democrática, según la voz del artículo 103 de la Constitución Política. Es la ley 134 de 1994, la que reglamentó los mecanismos participativos, siendo la ley 1757 de 2015, la que modificó la anterior.

Se hace énfasis en que no se pueden formular consultas sobre temas de iniciativa exclusiva del gobierno y sí aquellos casos que sean de competencia de las corporaciones públicas.

En el asunto que se estudia, la iniciativa la convoca el presidente, con la firma de sus ministros, se requiere la aprobación del Senado y una especie de control previo de la Corte Constitucional. El tema propuesto debe ser de interés general. En el término de un mes, el Senado se pronuncia sobre la conveniencia o no de la convocatoria y dentro de los 8 días siguientes a ese pronunciamiento, el presidente fija la fecha de la consulta, las votaciones se realizan dentro de los 4 meses siguientes a lo señalado por el Senado o al vencimiento del plazo indicado.

Cuando las preguntas hayan obtenido el voto afirmativo de la mitad más uno de los sufragios válidos, siempre y cuando hayan participado no menos de la tercera parte de los electores que componen el censo electoral (para marzo, según los datos de la Registraduría Nacional, el potencial del censo electoral es de 40.963.370) por ello, se necesitaría una votación de no menos de 13.654.456, por parte de los ciudadanos activos.

En Colombia ya se han tenido experiencias de este tipo, por ejemplo, la consulta popular de 1957, vía plebiscito, se llamó al pueblo para que aprobara o rechazara el proyecto del Frente Nacional, un pacto entre liberales y conservadores para alternarse en el poder por 16 años. Se aprobó con el 90% de los votos.

En la consulta de anticorrupción, del 2018, para someter a votación la reducción de los salarios de los congresistas y altos funcionarios, límites a la reelección y transparencia en la contratación pública, se obtuvo el 99% de votos a favor, pero no se alcanzó el 33% del censo electoral, por tanto, fracasó, faltaron 470.000 votos para su aprobación.

En la actualidad es la ciudadanía la que tiene el poder de participar en este mecanismo, buscando recuperar unos derechos que le fueron arrebatados a la clase trabajadora, bien vale la pena el esfuerzo, si se piensa que de resultar triunfadora la propuesta, se beneficiarán no solo los trabajadores, sino también sus hijos y sus nietos.

Adenda 1.

Es una realidad, el sistema de salud está en una grave crisis, colapsado, ahora el pueblo se entera de un hallazgo, el 21 de marzo del presente año, de 133.839 dosis de insulina, en una de las instalaciones de Audifarma, realizado por el Superintendente de Salud. Hacía meses que la empresa sostenía que en los dispensarios estaba agotado este medicamento.

Es necesario recordar la condena penal, al ex-presidente de Saludcoop EPS, por prácticas fraudulentas, donde el Estado perdió más de 14.000 millones de pesos, al presentar estos malandrines cobros improcedentes, en ese entonces, en contra de Fosyga, hoy Adres, derivados de una supuesta atención a pacientes inexistentes.

Adenda 2.

En Colombia no causa sorpresa que el representante a la Cámara Juan Carlos Wills, del Partido Conservador, presente un proyecto de ley para el rearme de los civiles en un país al que las estadísticas muestran como el quinto más violento del mundo y el primero en asesinato de líderes sociales. Ya se aprobó en un primer debate. No se debe olvidar que la violencia con armas de fuego fue declarada como una crisis de salud pública en Estados Unidos, la mayoría de los estadounidenses o sus familiares han vivido tragedias relacionadas con este tipo de situaciones, siendo la principal causa de muerte en niños y adolescentes de entre 1 y 19 años, superando muertes por accidentes de tránsito, cáncer y sobredosis por drogas o envenenamientos. En el año 2022 se reportaron un total de 48.204 personas muertas por este tipo de casos, con un serio declive en la salud mental, la tasa de mortalidad por armas de fuego es 11,4 veces mayor en Estados Unidos, que en otros países de ingresos altos, la mitad de las muertes no intencionales, ocurren en casa, ademas, el suicidio va en aumento, causando también una alta preocupación los tiroteos escolares, los adolescentes ya evitan asistir a clases porque no se sienten seguros. De estos proyectos y de estos personajes líbranos señor.

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