Columna

Mandan cáscara

“En Cartagena la invasión de tierras ocurre debido a la negligencia estatal y el apoyo de mandos corruptos...”.

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Soqui Rodríguez
05 ABR 2025 - 12:00 AM

En los últimos días hemos escuchado mucho sobre la polémica del desalojo de negocios en el sector Chambacú. Es increíble la batalla jurídica en que se encuentra inmersa la Administración Distrital para recuperar unos predios que vimos invadir ante los ojos de todos frente a un Centro Comercial de importancia y cerca del Castillo San Felipe. El Juzgado 9 Penal de Cartagena suspendió el desalojo del área basado en una tutela promovida por Ana Batista. Esto no sería sorpresivo de no ser porque la señora está muerta hace dos años. Es una locura la forma en que los invasores de profesión se aferran a sus malas acciones y el apoyo que reciben de los jueces y autoridades policiales.

En Cartagena la invasión de tierras ocurre debido a la negligencia estatal y el apoyo de mandos corruptos. Funcionarios sin escrúpulos respaldan las acciones de redes criminales que se aprovechan de los conquistadores que se apoderan de predios a cambio de prebendas a personas necesitadas. Pero esta vez ha sucedido frente al ojo de la ciudadanía en uno de los sectores más importantes de la ciudad.

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En este caso, la Alcaldía menciona un presunto fraude procesal que indujo a la jueza a un error que obligó al Distrito a solicitar investigación ante la Fiscalía. Es absurdo tanto trámite para recuperar algo que es de todos los cartageneros y que se convirtió en un taller horrible de carros viejos. Muchos vimos crecer la ocupación gradual con láminas de Eternit, piedras y neumáticos. A esto se sumaron los indigentes, la basura y todo lo que convirtió el área en una porqueriza y que produjo un proceso policivo tardío, ya que existe una estación de policía a pocos metros que ignoró el crecimiento de la ocupación.

Desconocer las invasiones se ha convertido para la ciudad en una bola de nieve difícil de manejar. A pesar de que esta vez es más visible por estar cerca del Centro histórico, también lo es en la zona de La Boquilla, donde han crecido dentro del manglar y lo que empezó como casitas de palitos se ha convertido en construcciones de concreto y negocios totalmente establecidos. Obtienen luz y agua más fácil que los barrios legalmente instituidos y las mejoras demuestran el dinero que hay detrás de todo esto.

Desafortunadamente la batalla no termina y recuperar la zona no será fácil, pero el Distrito no puede bajar la guardia y deberá pelear con uñas y dientes para defenderse de los delincuentes que pretenden robarse lo que es de la ciudad con engaños y en manos de abogados corruptos que se prestan para ello. Tras años de litigios, la Alcaldía sigue en la lucha por la recuperación de más de 7.400 metros cuadrados de espacio público en Chambacú y deberá ser más fuerte que la oposición de los comerciantes afectados que insisten en alternativas para su reubicación.

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