Columna


¡A pagar!

MIGUEL YANCES PEÑA

21 de septiembre de 2020 12:00 AM

Lo que más llamó la atención cuando se establecieron las normas para atraer la participación del capital privado al sector eléctrico, fue que el precio del kWh prácticamente se dobló. Había que hacer atractiva la participación, se decía, y así lo entendí.

No obstante, los primeros en adquirir las electrificadoras de los siete departamentos, Energy Industries y Energía de Caracas (EDS), pronto vendieron, primero el uno a Unión Fenosa, y después el otro, quedando finalmente todo en manos de Gas Natural de España, con lo cual se calmó el proceso especulativo (compra barato, valoriza, vende a mayor valor). Esta, al poco tiempo, fusionó las dos electrificadoras iniciales en Electricaribe, con sede en Barranquilla. De hecho, comercialmente funcionaba mejor (economía de escala), pero en lo operativo, se alejaban más de los clientes, y aumentaban las quejas por el mal servicio.

En este punto la empresa es intervenida por la SSP; expropiada, y colocada en venta corrigiendo previamente problemas crónicos como la carga prestacional de sus pensionados y empleados más antiguos cobijados por la CCT.

La española que se sintió perdedora entabló demanda contra Colombia, y no hay duda que ganará, porque las decisiones tomadas para hacerla ‘vendible’ son prueba contundente de que como estaba no era viable. Y las nuevas (hasta ahora un anuncio), que aumentarán el valor ‘D y C’ reconocido por la fórmula de precios para las dos del Caribe, llenarán de argumentos a la parte demandante. Amén de haber incrementado en $4/kWh en todo el país –se dijo que temporalmente– para el salvamento de la empresa, y congelado el precio del kWh en el techo (precio de verano), dizque para solventar los problemas del C19.

Falacias. Había que hacer atractiva la compra, se sabe, pero ahora sí, no lo entiendo. Cierto que la energía eléctrica es un bien inflexible (los precios tienen poco efecto sobre la demanda), pero no respecto al recaudo: si suben el precio baja el recaudo; y si antes este era un problema para la empresa, ahora lo será más, y la inconformidad aumentará.

Pero no solo por eso, más que todo porque –pensando mal, que realmente es pensar bien– en estos procesos pierde quien tenga que pagar (Gas Natural no); y ganan los tres restantes: juez, demandante y defensor.

Si queremos ponerle nombre al perdedor, se llama Estado, país o ciudadano. En otras palabras: la viabilidad de la empresa, y la multa que imponga el tribunal internacional, lo pagaremos todos los colombianos, con énfasis en la Costa Caribe. Quien quiere calidad, paga calidad, se dice.

Conclusión, el cliente paga todos los costos, incluidos los de ineficiencia cuando no hay competencia. Y hasta que los sistemas solares domiciliarios no logren entrar a competir, el de distribución de energía eléctrica seguirá siendo un ‘monopolio natural’.

*Ing. Electrónico, MBA.

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