Columna


¿A quién le salió el diablo en Semana Santa?

Christian Ayola

21 de abril de 2022 12:00 AM

Me contaban que un día llegó al consultorio de un profesor de psiquiatría una mujer delirante, expresando la idea de que el diablo le iba a salir. El profesor le dijo: “El diablo no existe, es una entelequia de la humanidad, es una invención para que comprendamos la diferencia entre el bien y el mal, y lograr que las personas se aconducten”. La mujer seguía alegando sobre su convicción. Desesperado ante lo irrebatible de la idea, el profesor decidió poner en práctica una apuesta terapéutica y le dijo: “Si el diablo existe, que se vaya la luz inmediatamente”. En el acto, el fluido eléctrico cesó, las luces se apagaron, y tanto el profesor como la paciente huyeron despavoridos del lugar.

Durante mi infancia estuve fascinado por la “Divina Comedia” de Dante Alighieri, y de adulto por “La Puerta del Infierno”, originalmente esculpida para el Museo de Rodin en París. Pero tal vez fue leyendo “El Paraíso Perdido” de John Milton, y “El Diablo” de Giovanni Papini, cuando pude comprender mejor los motivos y la naturaleza de Lucifer, Satanás, Belcebú, o cualquier nombre que con el que se decida llamar al Maligno.

Jean Marie Charcot, Carl Jung y Sigmund Freud trataron el tema demoniaco desde diferentes concepciones psicoanalíticas. Según Freud, “Una cosa es cierta: Mediante una operación mental, los dioses pueden transformarse en el imaginario popular en demonios malvados, cuando nuevas divinidades los suplanten”. En Latinoamérica tenemos el caso de varios expresidentes.

En un experimento social decidí preguntar a los amigos y conocidos, acerca de a quiénes consideraban les había salido el diablo en esta Semana Santa. Como conclusión del experimento encontré dos resultados, uno colectivo, y otro individual. A los primeros en salirle el diablo fue a los que les llegó un recibo de energía exageradamente alto, hasta ahora parece que la experiencia con Afinia ha resultado peor que con Electricaribe.

Curiosamente en el segundo caso parece que el diablo se ensañó con personajes cuyos apellidos comienzan con P. Consultando este asunto con un sacerdote demonólogo, me dijo: “La soberbia es un pecado capital pocas veces perdonado, porque quien lo comete, no lo reconoce. Involucrar a Jesús y el diablo en campaña, conlleva a que el demonio le ponga lo del Perdón Social en su boca, y el costo político ha sido altísimo”.

También le salió al diablo a otro cuya inicial es P, a quien le hundieron el Moskva, buque insignia de su Armada, que pone en evidencia la vulnerabilidad del gigante ruso ante el enano ucraniano. Y aquí en la parroquia, les salió el diablo a otros personajes con P, que por respeto a la presunción de inocencia me abstengo de caracterizar.

*Psiquiatra.

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