Columna


Aclaraciones

JORGE RUMIÉ

15 de octubre de 2021 12:00 AM

Uno escribe pensando que el lector te conoce, pero resulta que no es así y vienen las confusiones. En mi caso, tiendo a hablar y escribir con exageraciones y disparates, para ponerle picante a cualquier historia. Es algo que hago desde siempre, heredado de mi padre y cualquiera de mis amigos lo sabe.

Por ejemplo, para explicarme, recientemente escribí una columna donde proponía algunas mejoras en la administración de Playa Blanca en Barú. Y aunque el tema puede resultar interesante para algunos, para la mayoría sería insípido, en especial, porque todos sabemos que la Alcaldía no hará un carajo y muy seguramente seguiremos con el despelote acostumbrado al mejor estilo de Bazurto. Ahora bien, con un poco de imaginación, el tema se haría llamativo si el suscrito tiene la capacidad de reunir virtualmente a los cuatro tipos más ricos y ocupados del mundo (Bill Gates, Warren Buffet, Jeff Bezos y Elon Musk), para ponerlos a hablar sobre Playa Blanca; sin embargo, ese fue el problema, mientras el suscrito imaginó que todos reconocerían el disparate, algunos lo creyeron, y por eso debo aclarar: no hay la menor posibilidad de que alguien en Colombia pueda reunir en ‘Zoom’ a esos 4 personajes. Nadie.

Algo parecido me pasó con otra columna que escribí hace varios años. En ella relaté la historia de un individuo que lo decapitaron en una pelea de machetes. No obstante, al estar cercano al hospital, un cirujano la recogió y rápidamente se la suturó para salvarle la vida. El problema fue que se la cosió al revés, porque el médico estaba borracho y el señor vivió, pero caminando en reversa, ayudado con unos espejitos. Pues bien, un lector me llamó y me dijo que quería conocer al señor de la cabeza al revés. Yo quedé “plop”.

Otro día se armó una disputa familiar con otra de mis columnas. No sé si lo recuerdan, pero en el mundial de fútbol en Suráfrica apareció un pulpo alemán - llamado Paul- que pronosticó los resultados de cuanto partido le presentaban. Pues bien, por ahí inventé en una columna donde viajaba a Alemania – patrocinado por El Universal – para descubrir el mayor secreto de todos los tiempos: que Paul vivía en una “mezcla emoliente de glicerina y sorbitol” y que era un extraterrestre disfrazado de pulpo. El resultado: los familiares se pelearon a dientes, pues unos decían que el escrito era veraz y otros, muertos de la risa, sabían que era un disparate.

En conclusión, estimado lector, cuando escriba que el presidente Maduro renunció de vergüenza ante la debacle de su socialismo, le recomiendo que no me crea.

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