Columna


Ajustes al comercio exterior

EDWIN CLAROS

01 de marzo de 2024 12:00 AM

Desde finales de 2023, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) ha puesto en conocimiento del país dos borradores de un proyecto que modificaría el Decreto 1165 de 2019. Este ajuste al régimen aduanero colombiano tiene como objetivo minimizar el contrabando y tener mayor control de las operaciones de comercio exterior.

Para lograrlo, la DIAN propone que las declaraciones de importación se presenten de forma anticipada para todas las mercancías que hacen parte del régimen de importación ordinaria (que es casi el 85% de las operaciones del país). Asimismo, pretende diseñar una declaración de ingreso para los traslados hacia depósitos y zonas francas, que permita cumplir de forma anticipada con el informe de la mercancía que arriba a puertos y aeropuertos.

El siguiente paso sería realizar una inspección física de la mercancía en las zonas primarias aduaneras (puertos y aeropuertos de carácter internacional), según lo definido por el sistema de riesgos de la DIAN.

Esta nueva propuesta supone un cambio drástico a la tradicional forma de realizar los procesos de importación de mercancía, y genera, en demasía evidencia, múltiples preguntas: ¿la DIAN está preparada para asumir todo el flujo operativo que deberá enfrentar? ¿Los sistemas informativos aduaneros están a tono para cumplir con este cambio estructural al procedimiento aduanero? ¿Las zonas primarias aduaneras poseen la infraestructura necesaria para cumplir con los procesos de inspección de mercancía?

Respuestas negativas a estas preguntas pueden resultar en la pérdida de competitividad en las operaciones de comercio exterior. Con ese riesgo a la vista, algunas estrategias pueden ser una buena alternativa; por ejemplo, recibir el apoyo de la tecnología para aumentar el control vía electrónica, tal como se implementó en el sistema aduanero de Corea del Sur.

La idea de pérdida de competitividad se esfuma cuando las revisiones requeridas para cada operación se realizan en tiempo real por la autoridad aduanera. Esa facilidad y agilidad en el proceso –una característica que se ha mejorado en Colombia durante los últimos años– no se debe perder.

Es claro que los empresarios requieren de un proceso de adaptación a un cambio de este tipo. Por ello, una deliberación profunda entre los agentes involucrados, sumado a la participación de la academia, pueden abrirle la puerta a la co-construcción de un documento que promueva la modernización del sistema aduanero, sin afectar demasiado la competitividad del país en mercados internacionales.

Las opiniones aquí expresadas

no comprometen a la UTB

ni a sus directivos.

*Profesor catedrático Escuela de Negocios, UTB.

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