Columna


Alá o Yahvé

JOSE HENRIQUE RIZO DELGADO

28 de noviembre de 2023 12:00 AM

He escuchado y leído muchas opiniones sobre el origen del conflicto palestino israelí. Hay tantas que se podría decir que ninguna es la verdadera. Cada una tiene su razón y ninguna parece satisfacer definitivamente la historia. Podría concluirse que nadie la sabe pues, en cuanto se formula una, aparecen de inmediato sus detractores. Como no vivo en Israel ni en Palestina, sino en democracia donde existe libertad de expresión y pensamiento (el 80% de la humanidad no vive en uno así)*, aunque tengo amigos de ascendencia judía y palestina, me atrevo a formular una opinión sin temor a represalias ni persecución. Creo que el motivo del conflicto no es por tierra, debido a la creación del estado de Israel, que dividió Palestina en 1947; tampoco lo es la pelea religiosa entre judíos y musulmanes; menos, la trifulca por herencias entre los descendientes de Isaac, judío, hijo de Sara, y los descendientes de su hermanastro Ismael, musulmán, hijo de Agar, hijos de Abraham, el gran patriarca del cual provienen, junto a la cristiana, las tres religiones. Aunque suene cliché, mi opinión es que el conflicto es una combinación de esas tres raíces, resumidas en una sola palabra: ignorancia. Ignorancia en entender que:

-No somos dueños de nada y morimos dejando todo. El apocalipsis sucede todo el tiempo. A cada uno le llega el fin del mundo en cualquier momento, con la muerte.

-Creer tener la verdad absoluta y no entender que Dios es uno: es ley en materia y energía. Con todo respeto con los lectores muy creyentes, ni Yahvé ni Alá intervienen en la guerra. Si fuera así, con su infinita misericordia, ya hubieran parado a combatientes de matar niños inocentes.

-Malinterpretar las escrituras sagradas creyendo que estas les ordenan o autorizan matar. En el nombre de Dios se han cometido y cometen las más grandes atrocidades y crueldades.

-Toda acción genera reacción: violencia produce más violencia.

-Somos esclavos de las emociones negativas: odio, soberbia, egoísmo, complejos. Todas llevan a destruir al prójimo, y a sí mismo.

Es una pequeña lista de algunas manifestaciones de la ignorancia, origen de la continuidad del conflicto. Lo contrario a la ignorancia es la sabiduría. Y esta llega con la inteligencia, con la educación y cultivando el menos común de los sentidos: el sentido común.

Independientemente de si la ignorancia es la respuesta, o lo sea cualquiera de las razones mencionadas al principio, hay una fuerza que controla el avance de la humanidad, que acompaña y supervisa su largo camino de retorno a la fuente, al origen, pase lo que pase: la evolución. Los hechos del Medio Oriente, por más duros que parezcan, hacen parte del entramado de un plan (divino o no) para hacer que la humanidad y el planeta experimenten y aprendan el mejor camino para regresar de la materia a la consciencia, a la unión con Dios. Es solo una opinión personal más.

*Fuente: Oenege Freedom House.

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