Alaba alma mía al Señor

11 de noviembre de 2012 12:00 AM

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Difícil la situación en los Estados Unidos para las entidades religiosas católicas, cristianas y de otros credos, colegios, hospitales, universidades y muchas instituciones de servicios para los más desvalidos, quienes tienen un plazo perentorio para tomar el seguro público para sus empleados, que incluye derechos abortivos y de anticoncepción, lo que llevaría a actuar en contra de los principios morales.
Hay dos caminos: o actúan en contra de su conciencia o son multados y sin fondos de ayuda para su funcionamiento, podrían quebrar o cerrar. Con Obama esto ocurrirá el año entrante cuando arranque el llamado Obama Care.
Es inconcebible que un país construido sobre los pilares de la libertad niegue la libertad de culto y de conciencia. El Papa Pablo VI profetizaba en la Encíclica Humane Vitae, que la cultura de la anticoncepción y contracepción llevaría a que los gobiernos pretenderían imponerlas.
A mucha gente le alegra la reelección de Obama por algunos atributos innegables, pero no comparto esa alegría. Me duele que no comprendamos la importancia de defender la vida como principio fundamental, además del derecho a la libertad de conciencia y protección del matrimonio como sagrado entre hombre y mujer, base de la familia. Se trasgreden principios naturales con consecuencias muy negativas para la vida humana.
Las lecturas de la eucaristía de hoy nos animan a continuar con fe porque es el mismo Dios quien protege a quienes le obedecen y nos animan a seguir confiando en el poder de Jesucristo *, quien por salvar el género humano, dio su vida para quitar los pecados de todos y salvar a los que esperan su regreso.
A veces no comprendemos la importancia de las leyes de Dios, pero siempre debemos obedecerle con la certeza de que Él nos quiere dar el mayor bien, nuestra felicidad verdadera y eterna. Ojalá nos pasara como la viuda de Sarepta* de las lecturas de hoy, a punto de morir junto a su hijo y por obedecer a Dios, a través del profeta Elías, fue capaz de desprenderse de lo único que tenía y Dios le proveyó por siempre en sus necesidades. En el evangelio Jesús pondera a la viuda que también aporta lo único que tiene en las ofrendas en el templo, porque sabe que lo más importante es entregarle todo lo que tenemos al servicio de Dios.
Jesús también amonesta a los escribas por hipócritas. Nosotros a veces somos hipócritas y damos mal testimonio de nuestra fe. Necesitamos pedirle con humildad a Dios claridad para discernir entre el bien y el mal. Sigamos orando, ofreciendo mortificaciones, sacrificios y ayunos, tratando de vivir lo más coherentemente con lo que Dios nos pide y con mucho amor construir su Reino, tratando de profundizar en nuestra fe para llegarle a todos los corazones y así más personas puedan llegar al cielo y a la felicidad eterna. Con amor, paciencia, perseverancia, lograremos que las leyes de Dios se respeten para beneficio de todos.
El Salmo nos invita a la esperanza: “Alaba alma mía al Señor”.“El Señor reina eternamente, hace justicia a los oprimidos, …;ama a los justos…;sustenta al huérfano y a la viuda…;y trastorna el camino a los malvados”.
* Heb 9, 24-28; 1 Rey 17, 10-16; Mc 12, 38-44; Sal 145

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