Columna


¡Alerta!

ALBERTO ABELLO VIVES

19 de enero de 2013 12:00 AM

ALBERTO ABELLO VIVES

19 de enero de 2013 12:00 AM

El pico más alto de la temporada turística de fin y comienzo de año acaba de terminar. Pero hoy ya se ha pasado la página y poco se recuerdan las circunstancias que vivió la ciudad durante esas dos semanas cuando Cartagena recibe a decenas de miles de turistas nacionales y extranjeros. Para algunos, mientras mayor sea el número raso de visitantes mucho mejor le va a la ciudad. Sin embargo, no existe correlación alguna entre la cantidad y la calidad y tanto para los residentes locales como para muchos visitantes la calidad de la ciudad habitada y visitada durante esta época deja mucho que desear y se distancia de la imagen vendida de una ciudad caribeña, siempre alegre, siempre amable.
Cartagena podría estar muriendo de éxito como destino turístico y matando a la vez la gallina de “los huevos de oro”. Las incomodidades para los cartageneros crecen cada año y los visitantes se encuentran con una ciudad de playas atestadas y sucias, trancones vehiculares insoportables, altos precios y especulación descarada. Unos y otros se quejan, y lo hacen por amor a la ciudad que todos los colombianos quieren, desean visitar y vivir en ella así sea unos pocos días.
Los repentinos y prolongados cortes de luz, la disminución de la calidad del servicio de Internet, el maltrato en los sistemas de transporte, las notables deficiencias en la recolección de basuras, el tumulto, la inseguridad y el ruido afectan a unos y otros. Para ciertos restaurantes, por ejemplo, este período no es el mejor momento para sus ventas; empieza a notarse un agotamiento.
Ser destino turístico no es ofrecer más y más y más. Si bien, Cartagena requiere nuevas opciones, la prioridad está por el lado de la calidad de la ciudad y de los servicios que presta.
Se dirá que eso ocurre en los lugares turísticos del mundo durante las temporadas altas. Que por eso es lo que los promotores turísticos han luchado durante cuatro décadas y es imposible controlar la demanda, que Cartagena ha mejorado mucho con el tiempo. Sí claro, por supuesto. Todo ello puede ser verdad. Pero no son razones para cerrar los ojos y dejar la ciudad durante esos días a la deriva. No son razones para dejar pasar la temporada y pasar la página para volver a hablar del tema dentro de un año. Así ocurre.
Mientras tanto, pasan cosas como aquél correo electrónico que mandara en navidad un jefe de seguridad de una institución educativa, reenviando lo que llama “excelentes recomendaciones de la Policía Nacional” para que según ésta “nosotros y nuestros familiares no salgan lastimados, violados, mutilados, extorsionados, muertos o cualquier cosa inimaginable (sic) de las que están sucediendo”. Y llaman a vivir a puerta cerrada, en medio de la desconfianza, a preferir las reuniones en casa y no por fuera, a no ser solidarios en momentos de dificultades y mucho más. De aceptarse tales recomendaciones estaríamos fraguando el fin de la ciudad, espantando a los turistas y dejando todo a la barbarie.
¿Acaso no es esta semana que termina, o la próxima que comienza, el momento para que la ciudad haga un pare y se autoexamine?
Mirar con honradez las situaciones problemáticas sería un buen comienzo.

*Desempleado.

albertoabellovives@gmail.com

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