Columna


Ama a tu prójimo...

SALVATORE BASILE FERRARA

19 de enero de 2022 12:00 AM

Mi nuevo mejor amigo, Rafael Latorre, miembro de la junta de Tropical Cannabis, me invitó a Palmira para visitar las instalaciones de esta empresa cultivadora e investigadora de la cannabis terapéutica e industrial, me convenció a viajar cuando supe de su centro médico familiar de Englewood New Jersey, que fue fundado en 1995 para atender a la población latina del norte de Nueva Jersey, donde ofrece medicina de primer nivel en español para que el emigrante goce de buena salud, ya que la mayoría trabaja en restaurantes, construcción u otros oficios que contribuyen al desarrollo de Estados Unidos. La clínica consta de 5 médicos latinos, enfermeras latinas y laboratoristas y dos hospitales vecinos del centro han puesto personal de habla española y traductores. Atiende a más de 25000 pacientes latinos y sus familias nacidas en Estados Unidos. Durante la pandemia la clínica no cerró sus puertas sino al contrario, abrió sus teléfonos y personal para ayudar a una población asustada en un país extraño con la mayor crisis médica del último siglo. Un personaje tan dedicado a atender al prójimo no podía sino tener una hija con vocación al servicio, conocí a Tiffany en un evento de mi fundación Corazón Contento que ofreció Tropical Cannabis con la presencia de miembros de la junta directiva. Tiffany está completando su pregrado para entrar a la facultad de medicina, estudia en Nueva York. Es apasionada de la medicina desde pequeña, creció en un ambiente médico ya que su padre ejerce esta profesión. La satisface ver la mejora del paciente y le encanta escuchar las palabras de gratitud. Escucha los problemas de la gente y aplica el conocimiento teórico a la práctica clínica. Está realizando un voluntariado en el Centro de Salud del Cabo de la Vela donde tiene contacto con todo tipo de pacientes Wayuu que son los predominantes de la zona; esto es lo que dice Tiffany: “Ha sido una experiencia muy enriquecedora donde he podido conocer no solo aspectos médicos sino las necesidades de esta comunidad la cual en su mayoría se encuentra en la pobreza extrema y viven en condiciones precarias. Estoy conociendo su cultura en profundidad, muy compleja teniendo en cuenta sus usos y costumbres, lo que me ha facilitado el trato y la atención de los pacientes indígenas. Tengo muchas ganas de seguir aprendiendo y de graduarme como médico para prestar el mejor servicio a la comunidad, atender sus necesidades y brindar un cuidado óptimo a los pacientes”. Con estas palabras, Tiffany, estudiante neoyorquina, está aportando su trabajo y su conocimiento a nuestros Wayuu abandonados por el Estado centralista y agobiados por la corrupción política y administrativa que no permite la mejora de esta maravillosa comunidad. Este es un ejemplo para nuestras jóvenes que pueden con su voluntariado hasta salvar vidas.

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