Columna


Amanecerá y veremos

JAVIER RAMOS ZAMBRANO

22 de noviembre de 2020 12:00 AM

La única obra importante en materia de drenajes pluviales que se ha hecho en Cartagena, se ejecutó hace un poco más de 50 años, cuando el Instituto de Crédito Territorial construyó varios canales abiertos en concreto reforzado para recuperar la zona Suroriental y mejorar la calidad de vida de sus habitantes que sufrían por las escorrentías de las aguas pluviales de otros sectores; obra que a pesar del descuido y abandono en que se encuentra, sigue cumpliendo su función.

Pareciera que una de las riquezas más valiosas que tiene la ciudad, como son sus cuerpos de agua, porque contribuyen también a dinamizar e impulsar la industria del turismo, no motivara a los gobernantes a su buen manejo y conservación. Es inconcebible que cuando desaparecen las antiguas Empresas Públicas Municipales y entregan a Aguas de Cartagena el manejo de los servicios públicos de agua y alcantarillado, dejaran por fuera el mantenimiento de los canales de aguas pluviales que la primera tenía a su cargo.

La pandemia del COVID-19 y el impacto de Iota han puesto aún más al descubierto la ineptitud, la desidia y la corrupción que por años nos han inundado. El no tener ningún plan de prevención, lleva a las acostumbradas improvisaciones o paños de agua tibia, sin soluciones integrales y confiables.

Recordemos que el Plan Maestro de Drenajes Pluviales empezó a ver una luz desde diciembre de 2016 cuando se le autoriza al Distrito transferir recursos del SGP a Edurbe por $300 mil millones para adelantar y financiar la primera etapa del sistema de alcantarillado pluvial y recuperar los cuerpos de aguas de la ciudad, de sus caños y canales. En abril de 2017 los estudios y diseños del alcantarillado pluvial fueron contratados por Edurbe con la U. de Cartagena por $7.500 millones. En la interventoría de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar se hicieron varias observaciones, pues no se tuvo en cuenta el cambio climático y el manejo de las mareas, lo que generó una controversia y un atraso en el trámite para recibirlos. Finalmente en agosto de 2018 se liquida el contrato entre el Distrito y Edurbe. Ahora, estamos en las mismas, o peor, pues al no contar con un POT moderno, esos estudios y diseños entregados incompletos, deben actualizarse.

Por otro lado, todavía no se conoce quién ejecutará este proyecto; lo ideal sería crear una entidad que se encargue de vigilar, controlar, operar, mantener el sistema de alcantarillado, con un modelo de financiación serio, regulado, para evitar cualquier tufillo de corrupción. Además, preocupa que su construcción se haga por etapas, porque en Cartagena las obras que se diseñan y ejecutan por etapas, a duras penas alcanzan a realizar la primera; ahí tenemos la vía Perimetral, por solo poner un ejemplo. Amanecerá (ojalá sin un aguacero) y veremos.

*Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter:@javieramoz.

TEMAS