Aprendamos de la pandemia

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La información científica disponible está generando más preguntas que respuestas alrededor del COVID-19. Lo cierto es que una vacuna eficaz no estará disponible en menos de un año y que los tratamientos, por muy prometedores que parezcan, aunque sean accesibles, no ayudarán a todos por igual. Es preciso reinventarnos para adaptarnos y sobrevivir.

Palabras como desarrollo y crecimiento económico, hay que reescribirlas. En menos de dos meses, empresas líderes en distintos sectores están quebradas y han arrojado a la calle a sus trabajadores, mostrando que nunca fueron robustas y vivieron el día a día. Es urgente despertar, y unidos apoyar a la justicia para establecer una ruta de persecución implacable y rechazo social a los corruptos. Hace unos años prestamos miles de millones para mejorar el sistema de salud, y hoy el producto es espeluznante, edificios fantasma y hospitales en ruinas.

La cuarentena no podrá levantarse por completo, aunque habrá flexibilización para evitar una debacle social. Pero debemos convencernos de que el planeta cambió y no habrá terminación definitiva de la pandemia a mediano plazo. Es el único escenario, por tanto, los gobiernos tendrán que actuar en consecuencia.

Urge aunar esfuerzos para evitar muertes, y que la gente, esa a la que los corruptos encadenaron a la miseria, no pase hambre. Proyectos tan inútiles, y técnicamente perversos al favorecer a unos pocos, como la protección costera y las obras del Dique, deben ser redireccionados para que esos recursos sirvan como sombrilla a la tormenta de adversidades.

El distanciamiento social, necesario para prevenir la infección, obliga al cierre de las instituciones educativas, pero por ningún motivo, al cese de actividades. Lo contrario, en esta pandemia el papel de los estudiantes es crucial, ya que solo la educación puede permitirles imaginarse y estructurar una sociedad diferente. Para muchos existen problemas de conectividad, y habrá que proporcionarla. Sin embargo, el que pueda acceder a las clases virtuales debe hacerlo, no solo para mantener un cerebro productivo y el sistema inmune alerta, sino como una forma de aportar a la situación actual. Entre más aprendamos, mejores posibilidades de pasar este puente hacia el futuro sin encontrarnos al sepulturero en el camino.

Por último, la naturaleza nos está enseñando que puede destruirnos sin armas nucleares. Esa depredación perversa y macabra sobre los ecosistemas necesitamos detenerla y buscar alternativas para no seguir destruyendo el planeta.

*Profesor.

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