Columna


Aprendiendo a ser felices

GABRIEL RODRÍGUEZ OSORIO

22 de febrero de 2021 12:00 AM

Según algunos neurocientíficos, parece que es muy fácil ser feliz. La felicidad tiene, según ellos, ciertos métodos o maneras para llegar con pasmosa facilidad a ella. Es muy posible, según sus teorías, amoldar (basado en su plasticidad) el cerebro para la felicidad. Experimento con niños han demostrado que el manejo de una buena inteligencia emocional, es decir control y buen manejo de las emociones, es el camino expedito para llegar a ella. Es posible que se pueda entrenar el cerebro, así sea que este muy viejo, para la reacción positiva a las emociones que llevan a la felicidad.

No es, según los neurocientíficos, la conocida fórmula de salud, dinero y amor la que nos puede llevar a ella. Según dicen estos sabios, con respecto al tema del dinero, que las gentes después que se han suplido unos mínimos aceptables, ya el dinero no puede producirla más, y es por eso, según estadísticas, que la clase media de los países del mundo sea la más feliz. Porque el dinero ya no alcanza a producirles las satisfacciones que se creen obtener con él. En algunos países se han creado asociaciones de hijos de millonarios que llevan una vida infeliz y sin sentido. Tanto que muchos han llegado a atentar contra su vida. Solo, según los científicos, con un comportamiento comprometido con las cosas de la vida, con darle un sentido a la existencia, teniendo motivaciones en causas nobles y el tener un comportamiento agradable y agradecido, lleno de buen humor y compañerismo, es decir, con una buena dosis en las relaciones con los demás, hace que la gente sea más feliz. Increíblemente también demuestran las estadísticas que la gente que es feliz tiene mejor salud, son muchísimo menos proclives a contraer enfermedades, de allí que ser feliz espanta de manera casi mágica los sufrimientos de tener una mala salud. Por eso algunos sabios definen la felicidad como la ausencia del miedo.

Estadísticas demuestran que gentes que pertenecen a grupos sociales o subgrupos del cualquier tipo que sean, son más propensos a ser felices. También dentro de esta fórmula tripartita, de vida comprometida, vida con sentido y vida agradecida, el tener una pareja y vivir en un entorno familiar amigable, ayuda mucho en la consecución de la esquiva felicidad. Así que los invito en la búsqueda de ese gran paradigma que es ser feliz. Es posible en aras de este gran anhelo hacer en Cartagena el Congreso Internacional de la Felicidad. La doctora Andrea Ortega Bechara y la Universidad del Sinú han hecho esfuerzos por abrir a los colombianos estos conocimientos, cuando el padre de la psicología positiva el doctor Martin Seligman estuvo en Cartagena impartiéndonos sus conocimientos. Existen sabios, neurocientíficos, filósofos cuánticos, expertos en felicidad que podrían entrenarnos en la búsqueda de tan estimable propósito.

*Arquitecto.

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