Columna


Aquel 19

RAFAEL VERGARA NAVARRO

06 de agosto de 2022 12:00 AM

Bolívar con su espada este 7 de agosto asiste con el pueblo vitoreando en sus plazas y casas, a la confirmación del primer gobierno alternativo, socialdemócrata y pluriétnico en la historia de Colombia. Hay alegría en todo el país porque aquel 19 con la elección de Gustavo Petro y Francia Márquez recuperó la esperanza y posibilitó viabilizar cambios profundos dialogando, concertando, sin retaliaciones ni venganzas, ensanchando la democracia y los derechos, desactivando las violencias que desunen.

Asistimos como ciudadanos a una inédita experiencia de transformación social institucional e incluyente, con mayorías que gobernarán siendo valorada su voz y apoyando al Gobierno en hacer realidad el mandato de la Constitución que obliga a alcanzar la paz como objetivo central. La Paz Grande, integral que, con la verdad por delante, posibilite el conflicto sin armas, dialogado; el diálogo asumido como cultura para poder derrotar y superar la violencia que nos lacera como tragedia cotidiana.

La continuidad de la construcción de la nación, del destino común, para las reformas y el desarme necesita la participación de todos los sectores políticos, económicos, sociales, territoriales, al decir de Petro de “la democracia multicolor: con un pueblo vivo, que recupere sus espacios, su potencialidad para transformar la historia”.

“El diálogo social tiene que ser parte del proceso de paz, que no es un espacio de los guerreros, en su mayoría hombres, sino que la paz es el encuentro de la sociedad.

La paz grande es el pacto de la sociedad desarmada, que puede permitir el pacto de quienes están armados”.

Para encarar las necesidades y dar respuestas se integró un sólido, plural y capaz gabinete, unas mayorías en el Congreso y se cuenta con un liderazgo cuyo corazón late al ritmo de un pueblo esperanzado del cual provienen él y Francia.

Porque la fuerza del cambio es la sociedad en su conjunto, los diálogos regionales para aportar a la construcción del plan de Desarrollo trascenderán a las militancias políticas.

Hoy, como ciudadano, celebro vivir con su posesión la realización de la utopía de “Ser Gobierno”, consigna del M-19 que lanzamos en febrero de 1985 en el Congreso de los Robles, en el ocaso del proceso de paz con Betancur, confrontación que cesó 1990 al firmar Carlos Pizarro la paz con el gobierno de Barco.

Como Mandela y Pepe Mujica, Petro fue apresado entre octubre de 1985 a febrero de 1987.

Lo reencontré en 1989 en Santo Domingo, Cauca, donde conmovió con su verbo y un sombrero con la efigie de Gaitán, una de sus fuentes como orador y líder popular. Protagonista y conocedor de la historia fue parlamentario y alcalde, su compromiso con la Constitución de 1991 es total, garantizando los derechos consagrados.

Libre la espada, el líder del Pacto Histórico se posesionará rodeado de miles de banderas, muchas del M-19, la esperanza bailará en las plazas y podrá saberse porque Jaime Bateman expresó que la revolución es una fiesta.

*Abogado ambientalista y comunicador.

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