Asklepion mental

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Definitivamente, la edad antigua fue una época que no deja de sorprendernos. Por ejemplo, para mencionar un caso: que Siddhartha Gautama, más conocido como Buda, sea hoy referencia universal en una cantidad impresionante de textos de medicina, psicología y filosofía moderna, es algo alucinante, sobre todo para alguien que nació, léase bien, por los 500 a. C. Descontando el componente religioso de su legado, sus técnicas de meditación y relajación están más vigentes que nunca y hoy son un océano de virtudes al servicio de la salud física y mental del mundo. Todos los días se descubren nuevos beneficios con la práctica diaria de la meditación.

Otro caso sorprendente de la edad antigua, tiene que ver con el santuario curativo mental más famoso de su época: Asklepion (sus ruinas están hoy en Turquía). Fundada en el año 400 a. C., sus técnicas terapéuticas y psicológicas de aquella época, dejan a Freud, Wundt, James y Pávlov, como aprendices de plastilina.

Según la mitología griega, Asklepio (o Asclepio en español), era el Dios de la medicina, de ahí el nombre de dicho centro médico. De su leyenda viene el famoso báculo o bastón con su serpiente enroscada, hoy convertido en el símbolo de la medicina: para los griegos, las serpientes eran animales sagradas con virtudes curativas.

En todo caso, en Asklepion se tenía lo último en guaracha en las ciencias de la mente, y hoy sería la envidia de cualquier clínica mental en Colombia. Sus servicios incluían: baño turco o de barro, gimnasio, biblioteca, masajes, ungüentos, abluciones... y como si fuera poco, ahí se inventó la aromaterapia, la musicoterapia y hasta el uso del placebo, con las dosis respectivas de “agua de la fuente sagrada”.

Asklepion era un lugar sobre demandado, por el éxito de sus tratamientos. Sin embargo, los casos muy difíciles (digamos los locos de m...), eran rechazados para no dañar su reputación. En Asklepion los pacientes eran recibidos por unos sacerdotes-psicólogos, y como hoy, entraban en un programa centrado en la consulta privada (obviamente sin el uso de diván), escuchando con detenimiento los problemas expuestos y hasta el estudio de sus sueños. ¿Qué te parece? Luego de un tiempo prudencial, los pacientes eran conducidos en la noche a un túnel especial – muy oscuro, por cierto - para que el mismo dios Asklepio – en vivo y en directo- les hiciera sus recomendaciones psicológicas del caso, aunque en verdad era un sacerdote escondido en el techo, quien ya conocía las angustias del respectivo paciente.

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