Columna


Autoridad

SOQUI RODRÍGUEZ

16 de octubre de 2021 12:00 AM

Según el diccionario español “autoridad” es la facultad o derecho de mandar o gobernar a personas que están subordinadas. También, hace referencia a una persona o institución de cierto prestigio o reconocimiento público. El concepto nace de la necesidad de facilitar la supervivencia de seres humanos en grupos. Vivir en sociedad obligó a los hombres a establecer unas reglas de juego que les permitieran poder afrontar los peligros y contratiempos de la existencia en comunidad creando barreras para una convivencia pacífica. “La autoridad” también es una propiedad que ostenta una persona inherente al oficio que ejerce, recibiendo la potestad de dar órdenes, mantener el control y del mismo modo ser retribuido con el acatamiento de dichas órdenes. La persona a la que se le atribuya esta capacidad es porque de algún modo se le considera como una especie de líder al cual se le otorgan poderes especiales sobre el resto.

Si le ponemos algo de análisis a lo anterior, el concepto de autoridad nace para darle orden a la vida en sociedad ya que establece límites obligatorios y personas que los hagan exigibles. El solo principio es respetable y da cierto sentido de tranquilidad. El forzoso cumplimiento de reglas, las jerarquías y la capacidad de mantener una ordenanza requieren figuras solemnes, que infundan respeto, obediencia y hasta admiración.

En Cartagena esto no existe y el concepto de autoridad se está yendo al trasto. Cada día se reverencia menos a las fuerzas policiacas que luchan por mantener el orden. Permanentemente se cuestiona su trabajo y la forma en que lo hacen. Nuestros líderes distan mucho de ser personas con características que nos hagan confiar, seguirlos o respetarlos. Parecen desentender que la autoridad no es imposición. Ignoran que quien ejerce el poderío también es necesario que lo conquiste y esto solo es posible cuando aquello que se dice o que se ordena corresponde a lo que se hace. La autoridad, al igual que el respeto, hay que ganarla, y luego mantenerla. La autoridad no solo consiste en dar órdenes, es crear y aplicar normas sensatamente y si es necesario aplicar castigos merecidos.

Sin una figura de autoridad admirable y respetable que haga cumplir las políticas de esta ciudad y las leyes colombianas... seguiremos al garete; continuaremos viendo titulares sobre la inseguridad en los barrios, atracos permanentes, pandillas, sicariato, descontrol en las playas, embarcaderos piratas, bloqueos de calles, ocupación del espacio público, bolsas de basura en los andenes, construcciones piratas, vándalos atacando a nuestros policías sin ningún respeto, un POT desactualizado y una interminable lista de situaciones que muestran que Cartagena , además de empobrecida, sin vías y sin puentes, es un lugar inseguro, sin ley ni orden. Ante la debilidad, impericia o la timidez de las autoridades, cada ciudadano impone su propia ley.

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