Columna


Autoridad por igual

MARTHA AMOR OLAYA

09 de enero de 2012 12:00 AM

MARTHA AMOR OLAYA

09 de enero de 2012 12:00 AM

Que se mueva el tráfico de Bazurto por haber despejado el sólo bus es una acción que tiene contenta a las mayorías, esas mismas carentes del poder para negociar y hacer valer sus derechos. Con esa acción vimos la autoridad del alcalde sobre la fuerza pública y los conciudadanos, en favor del orden. Esto es bueno, porque una de las grandes disyuntivas a las que se enfrenta un mandatario es sacrificar popularidad en razón al ejercicio de autoridad, el cual, exige enfrentar a los “amigos” por el bien común, no de unos cuantos, sino de todos.
En una ciudad como la nuestra, con una cultura política clientelista, que Campo Elías haya escogido el camino impopular tiene sus méritos. Nos da un respiro en el caos y esperanzas de orden. Pero no puede quedarse ahí. Las acciones deben ser sostenidas en el tiempo, acompañándose de planes integrales que vayan disminuyendo las tensiones creadas y el inconformismo de algunos, para que al final, voluntariamente no invadan.
De otra parte, hace bien el alcalde en no ceder ante el chantaje que implica un reclamo por no favorecer el interés personal de quien haya votado “libre y conscientemente” por él. De hecho, podría ser esta la oportunidad de enseñar a todos quienes lo hicieron confiando en su buen juicio, que la política no trata de favores que se cobran y se pagan, sino de una forma ideológica de toma de decisiones.
Sino es él, a quien tanto quieren, siguen y respetan en los sectores populares de la ciudad (donde está concentrada la mayoría de los habitantes de Cartagena) difícilmente otro pueda dar cátedra en tal sentido, pero tampoco podrá irse al extremo del autoritarismo, del que ya comienzan a señalarlo por sus expresiones altisonantes que definitivamente están demás.
Ahora bien, el hecho que no se deje llevar por los reclamos de quienes dicen haber votado por él, y por tanto desean favores particulares, debe aplicar a toda la pirámide que lo apoyó. Y en ese sentido no queda muy claro si es que acaso pese a recibir un gigantesco respaldo popular, que además construyó a partir del trabajo comunitario desde su noticiero, su ideología haya cambiado, su esquema de desarrollo excluya a las poblaciones vulnerables y se dedique a favorecer a los potentados económicos que aportaron recursos a su campaña. La pregunta surge porque su independencia no se nota en el gabinete escogido, ni en la falta de transparencia en las declaraciones relacionadas con el proyecto de Chambacú.
De ninguna manera critico atender el desarrollo turístico e industrial que demanda la ciudad, pero no puede ser el enfoque exclusivo de un gobierno que se autoproclama del pueblo, en una ciudad donde la desigualdad es alarmante y que sin equilibrio sostenido en las decisiones gubernamentales, el colapso es inevitable.
El llamado entonces es a que la autoridad se ejerza en todos los niveles, velando por el cumplimiento de las normas tanto en las invasiones populares como en aquellas de cuello blanco.
Ñapa: me uno a Oscar Collazos en que la crítica no sea entendida como enemistad personal sino como ejercicio de la función periodística. Aunque él no crea, lo estimo mucho, pero hoy es el alcalde.

* Periodista, directora de UDC Radio

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