Columna


Avisados

JORGE RUMIÉ

27 de mayo de 2022 12:00 AM

En términos generales, debo decir, que la gente es buena, quiere el bien de su país y lo más importante: asume que el candidato de su preferencia, jamás los traicionará. De ahí que el candidato populista se aprovecha de dichas circunstancias, manipulando ingenuidades, ignorancias, odios, resentimientos y frustraciones. Es el comportamiento sociópata en su máxima expresión: mentiroso, amoral, encantador y sin remordimientos.

Cuando Chávez ganó su primera elección en 1998 (otro sociópata de lujo), la web era incipiente y la revolución cubana era algo decadente y lejano. Sin embargo, hoy, cuando la mayoría de colombianos tiene a su disposición la información infinita de internet, no me deja de sorprender la falta de iniciativa de muchos en por lo menos tratar de indagar lo que pasa en Cuba, Venezuela, Nicaragua o Argentina; incluyendo, conversar con alguno de los miles de venezolanos que piden limosnas en nuestras esquinas. Es increíble, los mismos venezolanos están sorprendidos con nuestra estupidez colectiva.

Entonces, pregunto: ¿Será que la gente no conecta los hechos y vive en su burbuja? Bueno, hay ciudadanos que piensan que ya están fregados y que “nada tienen que perder”, hasta que descubren -con lágrimas de sangre- lo profundo que puede ser el abismo. De ahí que, votar por alguien que quiere robarse la democracia, es lo mismo que dar un “salto al vacío”: una vez decidas tirarte del precipicio, no hay vuelta atrás. Cuba tiene 60 años atrapada en el infierno, Venezuela 24 y Nicaragua 15. En Cuba acaban de condenar a 30 años de cárcel a los manifestantes. ¿Lo sabrá la “primera línea”? Ortega, hace nada, apresó a sus opositores políticos.

Algo que llama la atención es que el voto petrista es mayoritariamente joven y masculino. Y tiene lógica, no son pocos los que dicen que las mujeres tienen una mejor lectura de los farsantes, entre otras cosas porque de venirse la debacle, ¿quiénes serán las primeras en cuidar a la familia? Y lo mismo pasa con los electores mayores de 50 años: primero, porque no tragan entero. Segundo, porque recuerdan el desastre que era Colombia antes del 2002. Tercero, porque reconocen que, a pesar de las dificultades, hemos progresado. Y cuarto, porque entienden que el socialismo es el “cambio”, pero hacia la miseria. ¡No hay un caso de éxito en el mundo! Pero los más avisados son los 18 millones de ahorradores de las pensiones privadas del país. Esto es de replay: los jóvenes que no tienen ahorros, quieren elegir al populista que se ripiará las pensiones de sus padres y abuelo. Apaga y vámonos.

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