Ay sí, ay sí, gran vaina

26 de abril de 2012 12:00 AM

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A las reacciones sobre el incidente entre los agentes del Servicio Secreto y mujeres en ejercicio de la prostitución se ha sumado la declaración de la canciller María Ángela Holguín, quien no ha brillado precisamente por su atino.
Al parecer, en un intento de defender el buen nombre de Cartagena, la Canciller trató de normalizar la situación asegurando que la prostitución existe en todas partes. Y es cierto, como miles de destinos turísticos, Cartagena tiene el desafío de prevenir y erradicar la explotación sexual, las redes de trata, la violencia sexual, y de garantizar de los derechos de las mujeres en ejercicio de la prostitución.
Más allá de los juicios morales, la prostitución no es un delito. Una mujer puede ser prostituta si quiere y puede. Lo lamentable es saber que a muchas les toca, especialmente cuando se cruza la pobreza, la miseria, la falta de oportunidades, en una sociedad tan perversa que algunas empresas siguen exigiendo de manera ilegal la prueba de embarazo. 
Sin embargo, en Cartagena, madres, tías y abuelas, levantan muchachitos, mientras un fulano pierde la vida en la esquina con la barriga llena de cerveza. Aquí en Cartagena las mujeres –también las prostitutas- sobreviven al patriarcado.
Pero mal hace la canciller Holguín asegurando que “Donde hay un hombre hay prostitución”. Si bien es tan absurdo satanizar a Cartagena como negar la existencia de redes de prostitución, también es inútil culpar a los hombres de la situación y no profundizar en las responsabilidades de otros actores.
Y en una ciudad tan manoseada por la Nación, las responsabilidades estatales no deben descansar solamente sobre la Alcaldía. También la Presidencia debe meterse la mano en el bolsillo y poner el hombro –no el hombre, para no polemizar con la Canciller-. La Cancillería, por ejemplo, que es tan buena promotora de una Cartagena al servicio de los visitantes ilustres. El honorable Concejo también puede hacer lo propio. Al menos deberían tomarse en serio la creación de la Secretaría de las Mujeres.
Titulares de periódicos gringos se han ensañado con la ciudad como si en sus pueblos no hubiese prostitutas. De una manera infame han divulgado la imagen de una de las supuestas mujeres implicadas en el incidente, y de paso, han contribuido a publicitar a Cartagena como destino sexual. Al parecer, lo de la aerolínea Spirit fue más de lo mismo: aprovechar la situación para vender lo suyo. Capitalismo depredador. Unos venden pasajes y otros, papel.
Pero, no, canciller Holguín, no son los hombres los culpables de la prostitución. El Estado al que usted representa tiene su enorme cuota de responsabilidad. Ojalá su supuesta defensa por Cartagena –y las mujeres– se evidencie en la ejecución efectiva de políticas públicas y no en el palabrerío coyuntural.  A la Canciller podríamos enviarle un botón con la imagen del popular meme de las redes sociales que diga “Ay sí, ay sí, gran vaina.  Donde hay un hombre hay una prostituta”.

*Psicóloga

claudiaayola@hotmail.com

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