Columna


Basura y pobreza

LUCÍA ÁLVAREZ ÁLVAREZ

23 de septiembre de 2022 12:00 AM

Nuestra ciudad de Cartagena está llena de basura, encontramos basureros satélites en cualquier lugar, calle o avenida, parece que la costumbre visual de suciedad, es una situación normal. Aunque existe legislación, en nuestras casas no separamos los residuos sólidos recuperables, posiblemente porque no sabemos cómo hacerlo o porque no existe un recolector formal del material separado, mezclamos todo y entregamos una bolsa de cualquier color, le llamamos basura y sí cuenta con un sistema formal de recolección. Parece no importarnos, enviar al relleno sanitario una cantidad de residuos sólidos y materiales que valen dinero, bien sea por ser reutilizables o reciclables mediante un proceso de transformación industrial, regresando así a la cadena productiva, eso es economía circular. Resulta incomprensible la existencia de pobreza si nos damos el lujo de enviar al relleno sanitario y a las calles, materiales que valen dinero.

En el libro digital: ¿Y por qué no lo hacemos en Cartagena?, pueden verse 18 fotos, tomadas en los años 2011, 2013 y 2016, una colección de basura en cualquier lugar de la ciudad, situación semejante a lo observado en 2022. La suciedad a lo largo y ancho de la avenida Pedro de Heredia, es incomprensible, en una ciudad dedicada al turismo y reconocida por la Unesco desde 1984, como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. Paradójicamente, existe legislación y datos del Informe de Calidad de Vida del programa Cartagena Cómo Vamos, divulgados en 2022, reporta que, en Cartagena, hay 77 mil más pobres que antes de pandemia y la pobreza extrema se duplicó, pero nos damos el lujo de arrojar a la calle material que vale dinero. Al parecer, los basureros satélites continuarán.

Pero continuamos hablando de desarrollo socioeconómico sostenible y soñando con nuevas costumbres de cultura ciudadana, creemos que vamos a lograrlo con propaganda y campañas mediáticas, para lograrlo necesitamos diseñar, implementar y evaluar año tras año, programas continuados de gestión e intervención, integrando gestión pública y civil, aprovechar la legislación y buscar inversión, ampliar los procesos industriales de transformación, además del papel, cartón, vidrio y plástico, también de llantas usadas, residuos orgánicos y otros materiales que valen dinero. Al parecer, solo hace falta voluntad, para romper esos círculos viciosos que tanto afectan nuestro desarrollo; mediante nuevos procesos industriales a partir de lo que llamamos basura, además de sanar el ambiente generamos empleo formal, atacamos la pobreza y tributamos al Estado, pasando de lo vicioso a lo virtuoso.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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