Columna


Beethoven 250 años (*)

DARÍO MORÓN DÍAZ

DARÍO MORÓN DÍAZ

15 de febrero de 2020 12:00 AM

En Bonn, ciudad donde nació Ludwig Van Beethoven, están conmemorando los 250 años de su nacimiento. Celebraciones que se extienden a todos los países de Europa, Asia y América Latina, inclusive en Colombia. Acá vendrán grupos a interpretar las obras del venerado maestro de la música clásica. Ludwig Van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 y falleció el 26 de marzo de 1827. Publicaré fragmentos importantes de su vida y relatos de su tragedia. A los 26 años comenzó a notar que se le escapaban las palabras y frases enteras de las conversaciones en medio de murmullos y zumbidos que resultaban enloquecedores. En carta enviada a un médico amigo, Franz Wegener, le confesaba “que humillante resultaba que alguien a mi lado oyera el eco distante de una flauta y yo no lograra distinguirlo, o se me avisara del canto de un pastor y de nuevo me hallara privado de percibir el sonido, tales circunstancias me han llevado al borde de la desesperación, en una ocasión he pensado en poner fin a mi vida”. Finalmente quedó completamente sordo; malhadada circunstancia que en un músico no debió ocurrir.

En mi condición de médico investigué a fondo la causa de su sordera y de la penosa enfermedad que le afectó. Habrá espacio en otros ámbitos para dilucidar o mejor para que se conozca en detalles esa situación. Por ahora, voy a narrar cómo se pudo descubrir la causa de su muerte.

El mechón de Cabellos. En la época del compositor no existía la fotografía y por ello los familiares de los difuntos se contentaban con guardar como recuerdo un mechón del cabello cortado de la cabeza de los fallecidos. El 27 de marzo de 1827, Ferdinand Hiller y Johann Nepomuk Hummel estaban en la sala de velación. El cadáver de Beethoven yacía dentro de un ataúd de roble, que sostenían en altos unas andas de latón, su cabeza reposaba sobre un almohadón de seda y unas guirnaldas de rosas blancas coronaban su larga cabellera perfectamente peinada. El rostro adquirió un tono violáceo, tenía dos lados de la cara extrañamente hundidos como resultado de la autopsia que le practicaron en la mañana, durante la misma le extrajeron los huesos temporales y los huesecillos del oído con el propósito de someterlos a futuros exámenes.

El joven Hiller le dijo a su maestro que quería cortar un mechón de la cabellera de Beethoven, extrajo unas tijeras de su ropaje y cortó un mechón de la cabeza. Posteriormente lo conservó envuelto en espiral entre dos láminas de vidrio de un guardapelo. El guardapelo con el mechón de cabellos fue subastado en Londres por dos melómanos que posteriormente lo llevaron a laboratorios y así se descubrió la causa de la enfermedad que causó la muerte de Beethoven...

(*) Morón Díaz-Darío—HUMANISMO, MEDICINA Y OPINIÓN. Universidad de Cartagena. Pág: 84-104.

**Exdirector de El Universal. Académico de Medicina e Historia.

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