Columna


“Burla burlando van los tres delante”

RODOLFO SEGOVIA

01 de diciembre de 2023 12:00 AM

Petro ha abierto una rendija. Conviene entrar, aunque conduzca ninguna parte porque el presidente nació sin rever. No está en él rectificar. Pero mientras tanto el tiempo pasa y se va acercando la hora constitucional de los que se desgañitan con el “¡Fuera Petro!”. Don Sancho Jimeno, el denodado defensor de Cartagena contra los franceses en 1697, recordaba que Lope de Vega, “el Monstruo de la Naturaleza”, como lo llamó Cervantes, dejó en más de una ocasión atónitos a sus admiradores. Conminado in promptu a lo más difícil que puede haber en poesía: componer un soneto, se lanzó de inmediato y borroneó: “Un soneto me manda a hacer Violante/que en mi vida me he visto en tal aprieto, /catorce versos dicen que es soneto:/burla burlando van los tres delante”. Significaba que en un abrir y cerrar de ojos había compuesto los cuatro versos perfectos del primer cuarteto. Y al igual, completó los catorce del soneto sin despeinarse. Y así se va el tiempo del presidente en la retórica de versos vacíos. Es buena idea ayudarlo a ocuparse.

Los quince meses presidenciales han parecido largos, por la innovación de la rueda de prensa tuiteada. Cada día trae un afán sin sustentaciones por lo corto del trino. Quienes leen con animadversión encuentran donde criticar o tergiversar, mientras los ministros, que no saben de qué habla, no aciertan a defender. Reina la confusión y trabajosamente se aterrizan temas que el sesgo ideológico polariza. La hendidura, fruto del palazo del 29 de octubre, la recesión y el desmadre de la “Paz Total” con narcotraficantes debería ayudar a poner un paciente orden y “burla burlando” ganar tiempo.

Un buen ejemplo de cómo se pierde el tiempo en confrontaciones estériles es el anuncio del presidente sobre la asociación de Ecopetrol con PDVSA, la maltrecha compañía de petróleos venezolana. En cualquier salón de juntas de la industria tal anuncio hubiese llenado de júbilo, como sucedió recientemente en Chevron, que obtuvo un permiso similar. Significa nada menos que entrar a operar en el país con las reservas de crudo más grandes del mundo. Bocatto di cardinale. Por estos lares, en cambio, se armó la gorda. No se apreció la oportunidad para la petrolera colombiana, que está equipada para aprovecharla. No se encontraron sino peros. Y claro que los hay. No existe negocio de bola a bola. Con menor polarización, a la que podría ayudar la hendidura, habría campo y tiempo para examinar con cabeza fría. Y los que se preocupan por el componente gas tengan en cuenta que no hay reconstrucción de gaseoducto desde Venezuela que se pague antes de que sea comercial el gas disponible en el Caribe colombiano (a menos que lo que se quiera sea obligar al país a comprar, sí o sí, gas en la hermana república por proximidad ideológica o negociado).

Dejad correr el tiempo, y como en el último terceto de Lope: “contad si son catorce y está hecho”.

Comentarios ()

 
  NOTICIAS RECOMENDADAS