Calles y plazas sin ley

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¡Que viva el tinto a 100! Con tales aren-gas, estudiantes universitarios y personas habituales en la Plaza de los Estudiantes, frente a la sede San Agustín de la Universidad de Cartagena, protestaron en mayo de 2007 y lograron aguarle el café a la tienda Juan Valdez, que ocupó temporalmente ese espacio público con sillas y mesas para sus clientes.

El fantasma de su ocupación privada revivió esta semana cuando la Secretaría de Planeación del Distrito publicó el 27 de  noviembre, en este diario, un aviso que convoca a los interesados en utilizar y aprovechar económicamente la Plaza de los Estudiantes, para que soliciten licencia de ocupación temporal y celebren contrato de uso conforme, como se denomina a esa especie de arrendamiento pactada con las autoridades para usar el espacio común.

El aviso también llama a ocupar la Plaza N (Caja Agraria), y la Plaza de la Orquídea, y aunque ante el reclamo ciudadano la Alcaldía expidió comunicado en el cual asegura que abrió la convocatoria en el marco de un trámite legal pero que “no implica que concederá los permisos”, lo cierto es que el mensaje es inconveniente en momentos en que no existe una regulación completa de todas las áreas del Centro Histórico, y en el que se ha acrecentado el uso comercial irregular de particulares, a pesar de los operativos de la Gerencia de Espacio Público.

En Cartagena urge una regulación del uso del espacio público por bares y restaurantes, que incluya tarifas justas por ese aprovechamiento, pues calles como Santo Domingo, Segunda de Badillo, El Arsenal, el parque Fernández Madrid, están en estricto sentido por fuera de la ley. En el caso del Parque de San Diego, los restaurantes que lo rodean tienen incluso la ventaja del uso del frente de sus calles, que se “peatonalizan” desde las 5 p.m. con la vigilancia del DATT y la Policía. Ningún comerciante paga un peso por estar ahí.

El caso de la Plaza de los Estudiantes parece conjurado. El Gerente de Espacio Público, Adelfo Doria, aseguró que dada su importancia simbólica, existe un pacto con los estudiantes de la Universidad de Cartagena para que permanezca libre para el disfrute ciudadano. Sin embargo, nos alerta frente a la necesidad urgente de regular el uso del espacio público, priorizando el legítimo derecho de la gente a disfrutar sin obstáculos de sus calles y plazas.

También en el Plan de Manejo del Centro Histórico PEMP que se discute en estos días deben consagrarse reglas claras de uso del espacio.
Mientras eso no suceda, los andenes, ca-lles, plazas, parques, y hasta el más humilde bordillo, seguirán siendo copados por nego-cios privados que se lucran de lo que es de todos, no devuelven un peso a la sociedad, y encima, en algunos casos, si pisas su territorio invadido te hacen sentir como intruso.

*Abogada, Investigadora cultural

@irinajunieles

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