Cartagena es lo máximo

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El primer acto de aquel alcalde fue decirle al Icontec que desistía del cuento de acreditar el Centro Histórico, San Diego y Getsemaní como destino sostenible. Gracias señores, pero Cartagena es otra cosa. Tan importante es cada uno de nuestros barrios, decía la misiva. El recién posesionado alcalde sabía que la ciudad no podía verse como un mosaico de retazos buenos, regulares y malos. Cartagena es una sola y debemos caber todos, dijo.

La gente entendió y lo apoyó. Dos meses antes de su posesión, recuerdo, se inauguró Transcaribe. Con cientos de pequeños detalles inconclusos, lo crucial era arrancar para bien o mal, y los usuarios tuvieron dos meses gratis. El sistema colapsó. Las estaciones en la mitad de la carretera fueron demolidas y en su lugar se pusieron las primeras columnas del tranvía que tenemos.     

El alcalde, hoy presidente de la República, terminó el tranvía en tres años. Claro, el gerente fue elegido por méritos y no a dedo. Hizo lo mismo con varios de sus secretarios. Harvard, la Universidad contratada para hacer el concurso de méritos publicó los resultados diez días después de la convocatoria. La Heroica cambió por completo. Esa gente no tenía influencia política y trabajó para acreditar toda la ciudad. Recuerdo que la educación tuvo la mayor importancia para los cartageneros y había obsesión por sacar súper bachilleres y tener los mejores maestros, colegios y universidades.

El concejo hizo expidió acuerdos importantes. Creó incentivos para que las empresas contrataran personas dedicadas al mototaxismo; arrojar basura, escombros o vasos plásticos era delito, y prohibió contratar la limpieza de caños, conminando a las comunidades a hacer ese trabajo con ayuda del distrito. La educación ambiental y de cultura ciudadana se masificó, los peces regresaron a esas corrientes y hasta el dengue desapareció.

La gente aportó ideas geniales y se comprometió a ayudar. Los puertos prohibieron entrada de tractomulas contaminantes a la ciudad (descargaban afuera) y crearon la ciclorruta más grande y arborizada del país. Mamonal inició Olaya Sostenible, ese gigantesco complejo de viviendas no inundables, ejemplo mundial de adaptación al cambio climático y por fin La Popa es reserva forestal. Hoy, en 2025, Cartagena sigue siendo lo máximo, es sostenible e incluyente, gracias por hacer parte de ella.

*Profesor
@joliverov

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