Cartagena polinésica

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Después de estar dos años a la baja, las exportaciones departamentales vuelven a crecer, y Bolívar se sitúa como el quinto mayor exportador del país, según un reciente reporte de la Cámara de Comercio de Cartagena.

El informe llega en medio de otras noticias positivas para la economía local: el terminal operado por la Sociedad Portuaria se ratifica como el más eficiente del Caribe, y la industria de Mamonal y su área de influencia siguen recibiendo inversiones.

El escenario sería ideal si no fuera porque son hechos aislados que responden a dinámicas externas, distantes de resultados de estrategias y políticas propias. El repunte de las exportaciones se debe a tres empresas de sectores tradicionales: refinados de petróleo, químicos y plásticos, que suman 74% de lo vendido al exterior.

El premio al puerto se debió a su eficiencia en el manejo de cargas de trasbordo y de comercio del resto del país con mínimo impacto en la economía local. Por su parte, la ubicación de empresas en Turbaco y Mamonal nada tiene que ver con el talento humano o el desarrollo tecnológico local.

Esto demuestra que los principales actores de la economía regional se comportan como islas polinésicas. Actores alejados, con contacto y comunicación precarios, objetivos discordantes y desarticulados en su desarrollo.

De hecho, el éxito exportador no se vincula al empleo ni al desarrollo humano: la tasa de desempleo supera el 10% en medio de un aumento del 20% en las exportaciones. En Antioquia un aumento en exportaciones significa desarrollo industrial y agrícola, en Bolívar no. Junto con Cesar y La Guajira, estamos entre los más exportadores del país, pero aquí como allá arrecian la pobreza y los conflictos sociales y ambientales.

Cuando surgen los problemas, los demás actores se enteran cuando casi nada se puede hacer. Por ejemplo, el ñame -otra de nuestras “islas”- sacó la cara por las ventas agrícolas bolivarenses gracias a un exceso de producción.

La desarticulación y falta de previsión es tal que cuando se quiera organizar e incentivar la producción de bienes con verdadero mercado en el exterior, ya habrá una nueva sobreproducción de ñame. Cuando llegue a implementarse una política de financiación y fomento a las exportaciones agrícolas, los campesinos habrán quebrado. Y cuando se quiera alcanzar un desarrollo agrícola sustentable, ya el mundo estará discutiendo lo que sigue a la revolución digital.

La oportunidad de aprovechar el gran potencial que tiene el comercio internacional está servida siempre que empresas, cadena logística, academia y gobiernos locales trabajen en red y no aisladamente. Así la casualidad no hará lo suyo.

*Profesor UTB.

COLUMNA EMPRESARIAL
LUIS MIGUEL BOLÍVAR*
lbolivar@utb.edu.co

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS