Cazatesoros tras el San José

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Recordemos que el 8 de junio de 1708, frente a Cartagena, fue hundido el galeón San José por corsarios ingleses. Venía de Portobello (Panamá), con inmensa riquezas producto del intercambio de mercancías europeas por oro, plata, esmeraldas y perlas. Se calcula que traía unos 10.000 millones de dólares a valor presente. Esa inmensa riqueza es la que ha despertado los deseos de compañías y países a reclamar su pertenencia.

Por una parte está la Sea Search Armada (SSA), empresa que compró los derechos de explotación a la Glocca Morra, compañía que manifestó haber descubierto la posición donde fue hundido el San José en 1982, y según el fallo de la Corte Suprema de Justicia de julio 5 de 2007, le correspondería el 50%; sin embargo, como lo manifestó el expresidente Santos, la posición del galeón descubierta el 27 de noviembre de 2015 por la Armada Nacional, Dimar, Ministerio de Cultura, Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), con el apoyo de la empresa Maritime Archeology Consultans (MAC) corresponde a coordenadas diferentes a la de SSA. A raíz de este descubrimiento se inició un proceso de licitación tipo APP que está suspendido hasta el 10 de junio de 2019. En esta licitación está proyectado entregar hasta el 45% del tesoro que se encuentre en el San José.

Por otra parte esta España, por ser la bandera del galeón cuando fue hundido y de acuerdo a la Convención de la Unesco de 2001, podría reclamar su propiedad, sin embargo Colombia no es adherente a esta convención y no estaría obligada a reconocerlo. La posición del gobierno español es que se trata de un “barco de Estado”, y no de titularidad privada, lo cual hace que esté protegido por la inmunidad soberana. “La inmunidad soberana sobre el buque implica que ningún Estado pueda tomar una decisión unilateral sobre lo que afecte al buque, sin la conformidad del Estado de bandera”. En este sentido, el derecho internacional señala que los barcos de guerra tienen inmunidad soberana, es decir, gozan de una especie de extraterritorialidad, como si fueran un pequeño espacio de territorio de su Estado de origen allá donde estén.

Igualmente hay reclamaciones de Bolivia, país donde se encuentran las minas de Potosí y de donde se extraía la plata. Perú, por ser el país de donde partió toda la riqueza para la feria de Portobello, y Panamá, país donde se organizó la feria y de donde salieron las perlas de la Isla de Contadora que iban en el galeón.

Así las cosas, a Colombia, país donde está el galeón, no le quedaría ni el 5% de las riquezas, algunos cañones, jarrones y otros utensilios que solo tendrían algún valor histórico y que por lo tanto no lo reclamarían. En esas condiciones me pregunto, ¿valdría la pena rescatar el galeón para que otros lo disfruten, o es una oportunidad de hacer valer nuestros derechos con firmeza?

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